Soldados ucranianos protestan en Kiev para exigir su desmovilización
14 oct 2014 . Actualizado a las 05:00 h.Será el cuarto ministro de Defensa en lo que va de año, un cargo que, por lo que se ve, achicharra a quien lo ejerce. El presidente de Ucrania, Petro Poroshenko, eligió al general Stepán Poltorak para sustituir al destituido Valeri Gueletéi, desplazado después de tres meses funestos que se saldaron con el fracaso a la hora de doblegar a los prorrusos. La elección de Poltorak tiene una carga simbólica importante ya que era hasta ahora jefe de la Guardia Nacional, la formación creada en marzo que está integrada por voluntarios provenientes de las denominadas «unidades de autodefensa del Maidán» y que lucha junto al ejército en las regiones separatistas del este con más voluntad que acierto.
«Gracias a él, la Guardia Nacional pasó de ser una reunión de batallones de voluntarios a convertirse en una verdadera armada», afirma el experto militar Guéorgui Mantchoulenko, quien considera que el nombramiento de Gueletéi fue un «error» que Poroshenko estaba obligado a corregir ante la cercanía de las legislativas. Esta es también la opinión del politólogo Alexander Souchko, para quien Gueletéi dio pruebas de incompetencia en muchas situaciones críticas.
La propuesta de Poroshenko, que será debatida hoy en el Parlamento, coincide con protestas de soldados que abandonaron sus cuarteles y se manifestaron en Kiev para reclamar su desmovilización después de haber cumplido el servicio militar. Coincide, asimismo, con el inicio del repliegue de las tropas rusas estacionadas en la frontera que había ordenado el presidente ruso, Vladímir Putin, como gesto de distensión en vísperas de la entrevista que mantendrá esta semana en Italia con su homólogo ucraniano. Según Ígor Lisenko, portavoz del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa de Ucrania, el repliegue afecta especialmente a los blindados y la aviación y «no influye en la incursión a través de sectores no controlados de la frontera de mercenarios que son adiestrados en los campos de entrenamiento en Rusia».
Los separatistas sufrieron ayer una baja apreciable ya que Pável Gúbarev, uno de sus líderes más carismáticos, resultó herido de gravedad al colisionar su coche tras un tiroteo. Según contaron fuentes de los secesionistas, el automóvil en el que viajaba Gúbarev, de 31 años, fue tiroteado, tras lo cual se salió de la carretera y se estrelló contra un poste. Datos de «Novorossía» aseguraban que el dirigente del movimiento se hallaba inconsciente. La esposa de Gúbarev precisó a la agencia oficial rusa TASS que su marido no presenta heridas de bala y que su actual estado es producto de la colisión.
Por otro lado, el primer ministro australiano, Tony Abbott, aseguró ayer que piensa enfrentarse de forma enérgica a Putin durante la próxima cumbre del G 20 para que le dé respuestas sobre el derribo del avión Malasya Airlines. «Voy a ponerle el pecho («shirtfront») al señor Putin, pueden jurarlo», señaló Abbott en alusión a una maniobra del fútbol americano en la que el jugador usa su cuerpo para hacer caer al adversario. «Le diré que hay australianos que han sido asesinados. Fueron asesinados por rebeldes apoyados por Rusia utilizando equipo proporcionado por los rusos», añadió.