Treinta países respaldan la guerra de Obama contra los yihadistas

Prometen ayuda militar, pero sin detallarla y evitando hablar de Siria

Kerry saluda a su homólogo ruso antes de posar para los fotógrafos en la cita de París.
Kerry saluda a su homólogo ruso antes de posar para los fotógrafos en la cita de París.
La voz

Una treintena de países, entre ellos diez árabes, apoyaron ayer en una conferencia en París la coalición militar de Barack Obama para su guerra contra los combatientes del Estado Islámico (EI). Todos se han comprometido a dar «ayuda militar adecuada» a Irak en ese combate, si bien no han detallado en qué consiste dicha ayuda ni hicieron referencia alguna a Siria.

Antes de comenzar la reunión en el palacio d?Orsay, Francia anunció que sus cazas Rafaele había iniciado los vuelos de reconocimiento para localizar objetivos yihadistas en el norte de Irak. El presidente François Hollande está así cada vez más cerca de convertirse en el primer aliado que se une a Obama en su campaña de bombardeos sobre territorio iraquí. El Reino Unido, por el momento, limita su implicación a tareas de espionaje y vigilancia. David Cameron se resiste a dar la orden para unirse a la campaña aérea estadounidense.

El capítulo de Siria es uno de los temas más controvertidos en la estrategia de EE.UU. contra el nuevo enemigo del país. Tanto Londres como París son reticentes a ampliar a Siria los bombardeos, ya que temen que los mismos refuercen a Bachar al Asad. Prefieren optar por apoyar a la oposición moderada siria, que además de luchar contra el Ejército de Damasco tienen que hacer frente a los radicales suníes y a Al Qaida.

España sigue sin aclarar cómo contribuirá en la coalición. El ministro de Exteriores, García-Margallo, dijo en París que aún «no está encima de la mesa» una petición para sumarse a los bombardeos. Y de estarlo, «debe estar amparada por una resolución internacional, que exista consenso de las fuerzas políticas, y desde un punto de vista legal, el apoyo del Gobierno y una discusión en el Parlamento», dijo a Efe.

En la declaración conjunta, los ministros de Exteriores de 26 países junto con representantes de la UE, la ONU y la Liga Árabe manifiestan su respeto a la «unidad, la integridad territorial y la soberanía de Irak» y acuerdan la «necesidad urgente» de combatir al EI, después de que Hollande abriera la conferencia con el presidente iraquí, Fuad Masum, recalcando que «no hay tiempo que perder».

El nuevo Gobierno de Bagdad no quiere tropas extranjeras sobre el terreno, pero sí muchos más bombardeos y que el mundo corte todas las fuentes de financiación del Estado Islámico.

A la coalición se han sumado diez países árabes. La mayoría ofrece desempeñar un papel de apoyo: Arabia Saudí entrenando en su territorio a los moderados sirios y los Emiratos Árabes siendo base de los Rafaele y otras fuerzas aéreas occidentales.

El gran ausente de la cita fue Irán, aliado de Al Asad y a la vez del Gobierno chií de Irak. El ayatolá Alí Jamenei aseguró ayer que ha vetado cualquier cooperación con Obama. Ni a Teherán ni a Washington les beneficia una coincidencia pública, pese a que se da por hecho que en la práctica la cooperación existe.

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