Tras el acuerdo del pasado viernes en Minsk, las milicias rusas ya han liberado a 1.200 prisioneros
09 sep 2014 . Actualizado a las 12:16 h.El presidente ucraniano, Petro Poroshenko, acudió ayer a Mariúpol, puerto en el mar de Azov, para dar ánimos a sus pobladores y anunciar que, a tenor del acuerdo alcanzado el viernes en Minsk, las milicias prorrusas han liberado ya a 1.200 prisioneros.
Mariúpol, que alberga provisionalmente la administración regional legítima de Donetsk, está siendo hostigada desde el este por los separatistas que, según Kiev, cuentan con la ayuda de tropas rusas. Puede que la ciudad hubiera caído ya en manos de los rebeldes de no ser por el pacto de alto el fuego. Tras tomar Novoazovsk, situada 40 kilómetros al este, los destacamentos prorrusos pusieron rumbo la semana pasada hacia Mariúpol y llegaron hasta su extrarradio. La tregua hizo que la intensidad de los combates disminuyera, pero sin llegar a su cese completo. El domingo caían todavía bombas, causando la muerte de una joven. Ayer, durante la visita de Poroshenko, la situación era algo más tranquila, pero se escuchó también el cañoneo de las baterías insurgentes. «Esta es nuestra tierra y no se la vamos a entregar a nadie», dijo el presidente a sus soldados. Aseguró que la defensa de Mariúpol ha sido reforzada y que, si el enemigo se aventura a avanzar, «sufrirá una demoledora derrota (...) pero haremos todo lo posible para resolver esta situación por la vía política». Al mismo tiempo, Poroshenko anunció que, según lo estipulado en el protocolo firmado en Minsk, los separatistas han liberado a 1.200 prisioneros y rehenes ucranianos en los últimos cuatro días. Según sus palabras, aún deberá ser puesto en libertad otro millar de personas antes de que termine la semana. Kiev deberá hacer lo mismo en estos días con los rebeldes apresados.
Ambas partes denuncian violaciones del alto el fuego. La tregua, no obstante, se mantiene en términos generales. Pese a ello, el presidente de la OSCE, el suizo Didier Burkhalter, se muestra muy poco optimista con el futuro cumplimiento de la tregua si no hay un acuerdo político. Poroshenko y Putin, hablaron ayer una vez más por teléfono y acordaron seguir las negociaciones