Unos 9.000 ex guerrilleros se han reintegrado a la sociedad como empresarios
25 ago 2014 . Actualizado a las 09:09 h.Cinco años después de desertar de las filas de las FARC, Campo Elías posee un taller de confecciones en Bogotá. Produce mensualmente unas 500 chaquetas y 1000 vaqueros y emplea a cinco personas, que desconocen que su jefe alguna vez empuñó las armas. Él es una de las 51.000 personas que desde el 2003 decidieron, por voluntad propia, dejar de ser guerrilleros para reintegrarse a la sociedad, y uno de los 9.264 que decidieron ser empresarios.
El gran salto del monte a la ciudad, a la legalidad «y el trabajo honrado», como él denomina a su labor, es responsabilidad de la Agencia Colombiana para Reintegración (ACR), entidad del Gobierno que desde sus inicios en el 2003 ha reintegrado social y económicamente a más de 30.000 personas.
«El proceso de reinserción se ha manejado de manera muy técnica y no política. Lo que se busca es ser lo menos «asistencialista» posible y ser sostenible en el tiempo», explica a La Voz el director de la ACR, Alejandro Eder. Añade que «desde el 2006 en Colombia se han invertido 669 millones de dólares» en este proceso que dura en promedio siete años y que acoge por igual a ex guerrilleros y ex paramilitares.
«Todo desmovilizado recibe ayuda psicológica, estudio y capacitación y al final como no todo el mundo es emprendedor, el capital semilla que se les entrega, que puede ser de hasta 4.000 dólares, puede usarse para un proyecto productivo, para la adquisición de vivienda si están trabajando en el sector formal, o para ayudar a cubrir gastos universitarios», detalla Eder.
Es así que en estos últimos once años han surgido por toda Colombia pequeños negocios, como la panadería de Elsa, que durante 15 años militó en las autodefensas, o la peluquería en Cali de un ex guerrillero homosexual.
También existen otras empresas no tan pequeñas y más famosas como la de Álvaro Pérez, el sastre que pasó de confeccionar uniformes a las FARC a imponer su marca de alta costura Chance by Colombia. Su colección Libertad abrió hace unos meses la undécima edición del Círculo de la Moda de Bogotá.
La fábrica de cajas Mundo Maderas es un ejemplo de que abandonar la guerra es rentable. Inaugurada en mayo del 2010 en Cali, la empresa pertenece a once desmovilizados y logró en el 2012 una facturación de 430.000 dólares.
Otros prefieren volver al campo, como Lizardo, quien junto a quince familias de desmovilizados y otras quince desplazadas, formaron la cooperativa Moralife. A día de hoy, poseen 26 hectáreas de mora sembradas y comercializan pulpa de fruta y yogures.
La empresa privada también ha puesto su grano de arena. Coca-Cola Femsa ha capacitado a 35 ex combatientes que, convertidos en microempresarios, en la actualidad proveen a la compañía de textiles, estibas de madera y artículos de promoción.
En Cali, la empresa Eternit compra desde hace tres años sus ganchos para fijar tejas a la compañía Ganchos y Amarras de Valle, conformada por doce antiguos integrantes de la guerrilla y grupos paramilitares. En el Putumayo, familias de reinsertados y desplazados cultivan pimienta que venden directamente a empresas como la cadena de restaurantes Wok.
Se estima que unas 25.000 personas deberán reinsertarse a la vida civil si se llega a firmar la paz con las FARC y el ELN y Eder afirma que el Gobierno está preparado para acogerlos.