El infierno se retroalimenta

Las armas no callarán hasta que Israel y Hamás logren sus objetivos políticos y militares, pese a la masacre de civiles


Redacción / La voz

Una día más la última tregua decretada en Gaza se rompió cuando apenas había cumplido unas horas. Israel y Hamás parecen resueltos a retroalimentar el conflicto sin pensar en las vidas de civiles que se llevan por delante. La gran pregunta es hasta cuándo seguirá la espiral de violencia. Nada hace presagiar un pronto final. La historia lleva repitiéndose desde hace demasiados años, quizás cuándo el número de muertos sea inasumible se silenciarán las armas.

¿A quién beneficia el conflicto en la Franja?

Tanto a Israel como a Hamás. Sus estrategias se retroalimentan con el objetivo de recoger réditos políticos y militares. Netanyahu, uniendo a su debilitado Gobierno -la ultraderecha estaba a punto de romper la coalición- con el pretexto de dar un castigo ejemplar a los asesinos de tres adolescentes israelíes, obviando que Hamás nada sabía de la brutal acción a manos de un grupo de lobos solitarios. En cuanto a Hamás, la guerra le ha devuelto a la escena política. La caída de los Hermanos Musulmanes en Egipto, sus grandes aliados, y el descontento de los gazatíes por su precarias condiciones de vida, tras siete años bajo control de los islamistas y bloqueo de Israel, habían puesto en una posición delicada a los islamistas. Hace poco más de un mes, su debilidad le obligó a acordar un gobierno de reconciliación con sus archienemigos de Al Fatah y la Autoridad Palestina. Con la ofensiva, Mahmud Abás ha vuelto a ser un cero a la izquierda y una vez más Israel ha dado una razón a Hamás para sobrevivir.

¿Hasta cuándo proseguirá la ofensiva israelí?

Netanyahu ya ha dejado claro que Israel «terminará su trabajo» en Gaza pese a quien le pese, sin tener en cuenta el alto saldo de muertos civiles, entre ellos menores. «He visto niños muertos antes, pero nunca como en esta guerra en Gaza. Nunca tantos, nunca tan seguido», escribe en su blog la corresponsal de AFP Sara Huseín. La captura ayer de un soldado hace presagiar que la masacre de inocentes seguirá.

¿Aceptará Hamás el fin de los combates?

Nada hace presagiar que rebaje su respuesta a la invasión israelí. Después de 25 días de conflicto, sus milicianos se vanaglorian en las redes sociales de sus éxitos y ayer mismo del secuestro del soldado israelí. El alto número de militares fallecidos, 63, es para ellos motivo de orgullo. Ni la disciplinada Hezbolá logró acercarse a esa elevada cifra de bajas israelíes en la guerra del 2006.

¿Habrá por fin una reacción internacional?

La pasividad de Europa y EE. UU. pese a la masacre de civiles es obvia y nada hace presagiar que cambie. Obama ha fracasado en su intento de activar el proceso de paz, y el peligro islamista en Siria e Irak da alas a Israel.

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