Kerry pide a Al Maliki que traspase el poder a un Gobierno de unidad

Los pasos fronterizos con Siria y Jordania están fuera del control de Bagdad


Amán / E. La Voz

La solución para Irak es que el primer ministro, Nuri Al Maliki, ceda el poder y de paso a un Gobierno de reconciliación. Así lo entienden quienes ven cómo el Estado Islámico de Irak y Levante (EIIL) avanza apoyado en una insurgencia suní dirigida contra el líder chií, y así es como se lo hizo saber ayer el secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, que aterrizó en Bagdad en una visita sorpresa. «Los líderes iraquíes deben moverse rápido y formar un Ejecutivo para tener el respaldo de la comunidad internacional», dictó. La pregunta es si Irán, principal valedor de Al Maliki, aceptará perder su enlace en Bagdad, ya que sería interpretado como un fracaso chií.

Aunque subyacen motivos políticos, la confrontación sectaria se ha impuesto por lo que Kerry valoraba que la fortaleza y seguridad del país llegarán «cuando los chiíes, los suníes y los kurdos participen en elegir al Gobierno». Por su parte, Al Maliki insiste en centrar la crisis en el EIIL e intenta recabar ayuda señalando no solo es una amenaza para Irak sino un peligro para «la paz en la región y el mundo».

Lo cierto es que la inseguridad se extiende y ha golpeado también las puertas de Jordania. Ayer las fuerzas aéreas jordanas bombardearon cuatro vehículos militares pertenecientes al EIIL que intentaban acercarse a frontera. 

El paso jordano de Trebil está en manos de oficiales que siguen las órdenes de combatientes tribales suníes en la provincia de Anbar. Además, los insurgentes reivindicaron la posesión de Al Walid, junto a Siria. De confirmarse la pérdida de estos puestos por parte del Ejército, todos los pasos que unen Irak con los dos países estaría controlados por los extremistas. Otro de los botines para la insurgencia es Tal Afar y parte de Haditha, situada a orillas del río Éufrates y donde está una central hidráulica de importancia estratégica.

Kuwait retira a su embajador

La Unión Europa también ha expresado su preocupación por la actual crisis y ha ofrecido cinco millones de euros para ayuda humanitaria. Ante el clima de inseguridad, Kuwait ha decidido retirar a su embajador. En la ofensiva que comenzó hace dos semanas en Mosul, los grupos extremistas han ido avanzando por Nínive, Saladino, Diyala y Kirkuk matando a cientos de soldados iraquíes, según un portavoz de Al Maliki. «Han sido decapitados y colgados en las zonas donde se encuentran los terroristas de EIIL», precisó.

Similares acusaciones recaen sobre las fuerzas iraquíes. El Observatorio Sirio de Derechos Humanos, denunció que ayer fueron encontrados los cadáveres de treinta personas ejecutadas por soldados antes de dejar en manos de los yihadistas el puesto fronterizo con Siria de Al Qaem.

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