Dimisiones en bloque en la UMP de Sarkozy por falsear facturas

Copé deja la presidencia y su brazo derecho implica al expresidente en el delito

Jean-François Copé entra en su vehículo después de participar en un programa de TF1.
Jean-François Copé entra en su vehículo después de participar en un programa de TF1.

París / Colpisa

La UMP, el partido creado en el 2002 por Jacques Chirac a imagen del PP, se desgarra. Ni 48 horas ha resistido la formación conservadora verse superada por el ultraderechista Frente Nacional en las elecciones europeas del domingo en Francia. Su presidente, Jean-François Copé, anunció ayer su dimisión diferida al 15 de junio y la convocatoria en octubre de un congreso extraordinario al que no podrá presentarse. El detonante de la crisis ha sido el caso Bygmalion, nombre de una sociedad de comunicación creada por amigos de Copé y sospechosa de emitir falsas facturas por importes millonarios.

El escándalo de corrupción ha resucitado los duelos cainitas entre clanes. El lavado de los trapos sucios de la mal avenida familia conservadora ha derivado en un ajuste de cuentas para hacerse con el control del partido de cara a las presidenciales del 2017. Ni siquiera el retirado Nicolas Sarkozy se ha librado de las salpicaduras, pues el escándalo vuelve a ponerlo en una situación delicada que podría comprometer aún más su retorno para el 2017.

El primer asalto se dirimió en un buró político tenso en el que la dirección presentó la renuncia en bloque. Asumirá la transición un triunvirato formado por los antiguos primeros ministros Alain Juppé, Jean-Pierre Raffarin y François Fillon. El mandato de Copé expiraba en el 2015.

Figura contestada desde su elección a finales del 2012 entre sospechas de pucherazo, Copé no ha podido resistir a la ofensiva de Fillon, perdedor de aquel duelo amañado. La explosión de la bomba Bygmalion le ha dejado aislado al dinamitar la alianza sellada en el 2012 con Sarkozy. El pacto consistía en mantener el control del partido al abrigo de sus rivales a cambio de ser primer ministro de volver al Elíseo.

En una maniobra desesperada para desviar la atención, Jérôme Lavrilleux, brazo derecho de Copé, involucró a Sarkozy el lunes en el montaje de facturas falsas. Afirmó que prestaciones de Bygmalion por importe de once millones fueron facturadas indebidamente en el 2012 a la UMP en lugar de a la campaña del expresidente, sujeta a un tope para su reembolso por el Estado. «No hubo ninguna malversación, ningún pago en metálico ni enriquecimiento personal», declaró con lágrimas en los ojos el recién elegido eurodiputado.

El problema es que Le Point, que destapó el escándalo hace tres meses, sale hoy a la venta con nuevas revelaciones que contradicen la tentativa de limitar el caso a manipulaciones contables a favor del candidato Sarkozy. Según la revista, solo en el 2012, 23,5 millones salieron de las cajas de la UMP en pagos a Bygmalion, «encrucijada de extraños flujos financieros implicando a múltiples protagonistas».

La Fiscalía abrió el 5 de marzo una investigación por los presuntos delitos de falsedad documental, malversación de caudales y abuso de confianza. Policías de la lucha contra la corrupción registraron el lunes la sede de la UMP y de Bygmalion. La investigación judicial amenaza la supervivencia de un partido que el domingo perdió un tercio de sus eurodiputados.

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