Desconocido hasta hace tres meses para un 60% de los colombianos, Oscar Iván Zuluaga dio una imponente campanada al imponerse al presidente Juan Manuel Santos tras remontarle una desventaja de hasta doce puntos, según las encuestas.
Economista de la Universidad Javeriana y con un máster en Finanzas Públicas por la Universidad de Exeter en Inglaterra, el candidato del Centro Democrático (CD) empezó su carrera política desde abajo: fue concejal y alcalde de su pueblo Pensilvania. Del 2002 a 2006 fue senador y entre el 2006 y el 2010 participa como ministro-consejero y como ministro de Hacienda en el gobierno de Álvaro Uribe.
La proximidad al expresidente es con seguridad la principal clave de su ascenso vertiginoso. Tras considerarse traicionado por Juan Manuel Santos, al que dio su apoyo para lograr la presidencia en el 2010 pero que no siguió adelante con sus políticas, y al no poder postularse nuevamente para la presidencia, Uribe escogió a Zuluaga para arrebatarle la presidencia a su heredero.
Hizo mucho más que esto. Recorrió de una punta a la otra el país promocionando la imagen de este político «de hablar pausado, de espíritu tranquilo, sin soberbia y que no reacciona en caliente, un cualidad que le ayuda a equivocarse menos», según la opinión del senador Luis Vélez.
Los analistas coinciden en que si este católico, casado, padre de tres hijos, llega a la presidencia será Uribe, hoy elegido senador, quien llevará las riendas del país gobernando, como se dice aquí, «en cuerpo ajeno».
¿Cabe la posibilidad de que Zuluaga le dé la espalda una vez alcance el poder, como supuestamente habría hecho Santos? No, asegura rotundamente el senador electo por el CD José Obdulio Gaviria. La razón es que «existe una estructura política-institucional que dirige personalmente el presidente Uribe y que tiene además un muy fuerte partido político» que no se quedará quieto.