De vendedor de té a nuevo hombre fuerte

Sunrita Sen nueva deli / dpa

INTERNACIONAL

17 may 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Ningún otro político crea tanta división en la India de hoy como Narendra Modi. Sus seguidores ven en él un gestor eficiente que logró controlar la corrupción y atraer inversiones como jefe de gobierno en su Gujarat natal. Sus adversarios, en cambio, lo definen como un hombre con sed de poder, intolerante y autoritario. «Es un tipo diabólico que destruye a cualquier persona a quien considera un peligro», dice el periodista R.K. Mishra.

Los musulmanes, que representan un 15 % de la población india, tiemblan ante su llegada al poder. Nadie olvida que bajo su gobierno turbas hindúes masacraron, violaron, mutilaron y quemaron a más de mil practicantes de esa religión. Hay estudios que califican esos disturbios como «pogromos», porque supuestamente estuvieron inducidos desde el poder.

Modi ha sido elegido, entre otros sectores, por un gran número de jóvenes que esperan de él que cree los puestos de trabajo que necesita urgentemente la industria. Les ofrece un amplio espacio para la identificación: pertenece a una casta baja, se crió en condiciones humildes en la ciudad de Vadnagar, famosa por sus templos, y ayudó a su padre a vender té en la estación de tren. Hoy, viste ropa hecha a medida y lleva gafas de diseño sin marco.