El Triángulo de las Bermudas y otras extrañas tragedias aéreas

El misterio de la desaparición del avión de Malasia solo es el último de una larga lista de sucesos entre los que tienen cabida ovnis, extraños seres o incluso distorsiones del espacio-tiempo


Después de una semana desaparecido, todavía nadie sabe qué fue exactamente lo que sucedió con el vuelo 370 de Malaysia Airlines. Sin embargo, y a pesar de la creciente expectación y de las pocas certezas que hay sobre la mesa, lo cierto es que existen algunas teorías -científicas, realistas y algunas descabelladas- que podrían explicar las causas que llevaron a tamaño artefacto a esfumarse por completo.

No corrieron la misma suerte algunas de las tragedias aéreas de los últimos años, que en un sinfín de ocasiones dejaron de ocupar las listas de accidentes para pasar a las de misterios.

El Triángulo de las Bermudas

Si hay un lugar que sigue situándose en el centro de las más utópicas fábulas ese es el Triángulo de las Bermudas, una región situada entre Miami, las Bermudas y Puerto Rico en la que centenares de aviones, barcos y personas se han desvanecido sin dejar rastro.

Uno de los casos más famosos que se produjeron en esta polémica y peregrina zona es el del Vuelo 19, una escuadrilla formada por cinco aviones torpederos Avenger de la marina de Estados Unidos bien dotados con un completo y sofisticado equipo de navegación. El 5 de diciembre de 1945 todos desaparecieron durante un vuelo de entrenamiento de una forma bastante inquietante. El teniente Carlos O. Taylor, informó a la torre de control que estaban perdidos y que no podían distinguir la superficie del océano. Cuando las órdenes de la torre les indicaron que se dirigieran al oeste, la respuesta del teniente fue aún más alarmante: «No sabemos dónde está el oeste. Todo parece falso, extraño. No estamos seguros de ningún rumbo. Incluso el océano no parece ser el mismo de siempre».

Y esas fueron sus últimas palabras, porque a los pocos minutos desaparecieron sin dejar rastro tras de sí. Y lo cierto es que la cosa no queda ahí, porque lo que pasó a continuación añade un poquito más de terror a una historia, ya de por sí bastante gore.

Un gran hidroavión fue enviado inmediatamente para auxiliar a los torpederos; aunque su final no fue para nada el esperado. El equipo de salvamento desapareció de la misma forma misteriosa que los anteriores.

Solo unas horas hicieron falta para que seis aviones y casi una treintena de hombres se evaporaran de la forma más incongruente posible.

El suceso abrió la veda y hasta 1975 un total de 37 aviones, más de 50 barcos y un submarino atómico desaparecieron en la zona sin que en la actualidad haya aparecido un solo resto material o humano que pueda explicar las razones del peligro del lugar.

La existencia de visitantes extraterrestres que se llevan humanos para su posterior estudio, la presencia de una distorsión espacio-temporal que arrastraría a los vehículos a dimensiones o épocas diferentes o incluso seres de una civilización muy desarrollada que viven en el fondo del océano, son algunas de las hipótesis que han servido a muchos para explicar de la forma más extraña las razones de estos sucesos.

De espías y amantes

La aviadora Amelia Earheart y su navegador Fred Noonan desaparecieron en julio de 1937 sin dejar ni rastro tras de sí. Muchas teorías rodean a este suceso y algunas de las que más peso y protagonismo han conseguido con el paso de los años pueden llegar a sonar incluso a pura ficción.

Algunos, los más realistas, apuestan porque su aeronave se quedó sin gasolina y cayó al océano impidiendo ser localizada por los sistemas de la época.

Al otro lado de la balanza, los del vasto imaginario, aseguran que Earheart y Noonan se convirtieron en amantes y se refugiaron en una isla desierta apartados del resto del loco mundo. Un tercer grupo sugiere que Earhart era una espía de Roosvelt y fue capturada por los japoneses.

Un misterio que duró 53 años

Después de que el Star Dust desapareciera con once pasajeros en algún lugar entre Buenos Aires y Santiago de Chile, nadie podía pensar que más de cincuenta años después el misterio podría ser resuelto.

El viaje transcurría según lo previsto hasta que el piloto alertaba a la torre de control de que las condiciones meteorológicas le obligaban a modificar el plan de vuelo: «El tiempo no es bueno, voy a pasar a 8.000 metros para evitar el temporal».

Pocos minutos antes de tomar tierra en su destino final, el piloto informó de su hora de llegada, pero el avión jamás apareció. Durante más de medio siglo muchos fueron los que apuntaron directamente a algún ovni como gran culpable de la tragedia, uno de los que más avivaron el bulo fueron los responsables de la revisa Stendek del Centro de Estudios Interplanetarios de Barcelona.

Sin embargo, las conspiraciones toparon de bruces con la realidad en el año 2000. Un grupo de escaladores halló los restos del avión a 5.500 metros de altitud en la frontera entre Argentina y Chile.

Un Ovni. De los de verdad

En el año 1978, el piloto Frederick Valentich se disponía a realizar, según los oficiales, un vuelo sencillo con unas condiciones óptimas. A penas unos minutos después del despegue, Valentich informó a la torre de control del avistamiento de «una gran aeronave que contenía cuatro luminosos focos», un hecho que sorprendió sobremanera a los oficiales, quienes no fueron capaces de detectar en sus controles ningún tipo de avión cerca de la nace del piloto.

«Parece que está jugando a algo, ha volado sobre mí un par de veces», declaraba el piloto, quien además añadía: «Está en órbita sobre mí. Tiene una luz verde y un exterior metálico y muy brillante».

A partir de aquí, el resto es un misterio.

El Ícaro español

«¡Vamos hacia un gran sol!». Este es el ulterior mensaje que dejó constancia el avión antisubmarino Grumman. En 1969, esta aeronave desapareció mientras sobrevolaba el mar de Alborán, frente a las costas de Almería. Nunca volvió a su base ni devolvió las llamadas.

Lo único que encontraron de fue un par de asientos.

Lo más curioso es que el comandante de la nave, González de Boado, fue el primer oficial español que se lanzó a la investigación del fenómeno ovni en España.

Air France, el más actual

El 1 de junio del 2009, un avión de la compañía Air France desaparecía en el océano Atlántico con 228 personas a bordo.

Cuatro horas después de despegar de Río de Janeiro, las grabaciones de cabina fueron interrumpidas y el avión se desplomó al mar desde más de 11.000 metros de altitud.

Los equipos de rescate llegaron al día siguiente del siniestro encontrando poco más que diversas piezas metálicas y algunas manchas de combustible sobre el agua.

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