La convivencia religiosa se resquebraja

rafael mañueco SEBASTOPOL / COLPISA

INTERNACIONAL

08 mar 2014 . Actualizado a las 11:52 h.

«Todo lo que está pasando ahora en Ucrania a nivel político tiene, desgraciadamente, reflejo en la realidad religiosa», sostiene el padre Pável, párroco de la Iglesia de la Santísima Trinidad de Simferópol. Según su opinión, «todo esto puede agrandar aún más la brecha entre la dos Iglesias ortodoxas de Ucrania»; la subordinada a Kiril, el Patriarca de Moscú, y la que solo reconoce la autoridad espiritual de Filaret, el Patriarca de Kiev. Pável no ve en Crimea posibles problemas interreligiosos, ya que, subraya, «los que obedecemos a Moscú somos aplastante mayoría. El resto de las religiones, incluyendo a los ortodoxos kievitas y a los musulmanes, que son pese a todo importantes en la península, están en franca minoría». «En lo que estamos todos unidos es en el amor a Dios y en el deseo de que no haya guerra», afirma.

Sin embargo, entre los musulmanes de Crimea, los tártaros, cunde la alarma. Refat Chubárov, líder de la comunidad, cree que la decisión sobre la anexión «la han adoptado unos locos». A su juicio, la situación en Crimea «avanza con brutal velocidad hacia el precipicio».

El padre Ioann, jurista de la diócesis de Crimea de la Iglesia Ortodoxa leal a Moscú, se lamenta de que las tensiones políticomilitares «puedan desestabilizar las relaciones humanas en su conjunto». «Yo nací aquí en Crimea, en Kerch, mi padre es ucraniano y mi madre rusa, hablo los dos idiomas y nunca tuve problemas con el resto de las confesiones de la península y hay de todo: ortodoxos, musulmanes, católicos, judíos, protestantes.». Pável y Ioann se refieren a la existencia del Consejo interreligioso, promovido por todas las iglesias para evitar desavenencias entre confesiones.

Pero, se quiera o no, la revuelta de Kiev erosionó la concordia. La Iglesia Ortodoxa fiel a Kiev y la Greco-Católica apoyaron desde el primer momento las manifestaciones en la capital. Sus religiosos acudieron diariamente al Maidán a oficiar misas mientras que la Iglesia Ortodoxa devota al Patriarcado moscovita se mantuvo al margen.

La crisis ha provocado incluso roces dentro de los ortodoxos promoscovitas. Después de que la Cámara Alta rusa autorizara a Putin a intervenir militarmente en Ucrania, Onufri, el metropolita de Kiev supeditado a Moscú, le envió un mensaje a su superior, al Patriarca Kiril, rogándole que influyera en Putin para evitar una guerra. El jefe de la Iglesia Ortodoxa rusa le respondió que «confío en que no haya resistencia. No merece la pena, porque los soldados rusos irán a Ucrania como fuerza de paz para garantizar que sus habitantes mantengan sus tradiciones y modo de vida».