Mandela tapa la corrupción

Antonio Aragón Luis Fuza CIUDAD DEL CABO / E. LA VOZ

INTERNACIONAL

Su muerte desplaza a segundo plano los escándalos que salpican al Gobierno

10 dic 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Los homenajes a Nelson Mandela que copan los informativos y los periódicos han supuesto un bálsamo para la clase política local, ya que permiten camuflar el rosario de escándalos en que se encuentra envuelta.

Los más graves afectan al presidente, Jacob Zuma. Vilipendió 17 millones de dólares en reformar su casa y fletó un avión privado con 220 invitados a la boda de Vega Gupta, perteneciente a una de las familias más poderosas del país y poseedora de múltiples empresas de relevancia, como el periódico New Age, que está considerado la voz del partido que ostenta el poder, el Congreso Nacional Africano (ANC). Dos hijos de Zuma (tiene veinte y su mantenimiento, junto con el de sus cuatro esposas, cuesta a Sudáfrica dos millones de dólares al año) fueron directores en empresas de este conglomerado.

El Gobierno convocó una multitudinaria rueda de prensa con seis ministros y despidió a varios cabezas de turco cuando se conocieron los hechos, pero no logró enterrar el escándalo. La convulsión fue tal que el arzobispo y premio Nobel de la Paz, Desmond Tutu, un hombre muy cercano a Mandela, anunció que jamás volvería a votar al partido que derribó el apartheid.