El socialdemócrata expuso un programa para los primeros cien días de Gobierno si gana los comicios de septiembre
30 ago 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Tres días antes del decisivo duelo televisado entre Angela Merkel y Peer Steinbrück, el candidato socialdemócrata quema todos los cartuchos mediáticos. Ayer presentaba un programa político para los primeros cien días de Gobierno, en caso de desbancar a la líder democristiana. Algo más que improbable, ya que su partido se encuentra a más de 20 puntos del bloque conservador según todos los sondeos. Y no solo eso, las antipatías hacia Steinbrück, tachado por muchos de arrogante, no disminuyen. Según una encuesta reciente del dominical del Bild, un 54 % de los alemanes elegiría directamente a la canciller si tuviera la posibilidad de hacerlo, frente a un magro 26 % que pondría la cruz en el nombre de su contrincante.
No es de extrañar pues que Steinbrück, con una vasta y reconocida carrera política a sus espaldas, se defienda con «terapias de choque» y promesas políticas. Ayer en Berlín prometía un «cambio político inmediato», de liderar un nuevo Ejecutivo, empezando por un salario mínimo interprofesional (hasta ahora existe solo para algunos sectores) de 8,50 euros la hora. La Unión rechaza el salario mínimo porque cree que peligrarían puestos de trabajo. Steinbrück aseguraba ayer a la prensa que la capacidad adquisitiva de los alemanes aumentaría y las arcas públicas se verían aliviadas ya que hoy en día el empleo precario se subvenciona con ayudas públicas.
Steinbrück volvió a defender la polémica subida impositiva, hasta un 49 % del salario bruto para los ingresos más altos. Este punto baila más que ninguno en su programa electoral, ya que hace unos días prometió bajar los impuestos siempre y cuando el Estado se embolsara lo suficiente persiguiendo con mayor rigor a los evasores de tributos.
Además, en sus primeros cien días de presunto Gobierno, el candidato socialdemócrata suprimiría el «salario por cuidado de los hijos», una prima que los democristianos quieren conceder a los progenitores que se quedan en casa los primeros años de la vida de sus hijos. No desaprovechó tampoco la ocasión de echarle en cara a la canciller Merkel la «política de la parálisis» que lleva a cabo en Europa.
Pero programas aparte, Steinbrück sabe que el domingo se lo juega casi todo. Puede ser «su última oportunidad», como decía el Spiegel ayer en su edición electrónica. Su dotes retóricas pueden animar algo esta campaña electoral más que aletargada, aunque no den la vuelta a las elecciones del 22 de septiembre.