Cristina se juega su futuro

Agustín Bottinelli BUENOS AIRES / CORRESPONSAL

INTERNACIONAL

Las elecciones primarias del día 11 son la última carta de la presidenta argentina para saber si puede optar o no a un tercer mandato

04 ago 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Diseñadas por Néstor Kirchner para consolidar las estructuras de los partidos y con el objetivo de que las candidaturas se definan por el voto popular, las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), tendrán el próximo domingo contadas consecuencias internas en las formaciones políticas y otra vez, como en el 2011 -cuando se pusieron en práctica por primera vez-, funcionarán más para medir fuerzas y comenzar a perfilar el escenario electoral de cara a las elecciones legislativas del 27 de octubre cuando se renovarán 24 escaños del Senado y 127 de la Cámara de Diputados.

En verdad, estos sufragios serán como una gran encuesta para Cristina Fernández. Las cifras indican que están obligados a votar 30.530.323 electores y, por primera vez, podrán hacerlo de forma optativa 592.344 jóvenes de 16 y 17 años. Según las últimas encuestas, el 61 % de los consultados respondió no tener conocimiento de qué debe votar el día 11 y, dentro de este porcentaje, un 46 % no tiene claro el sentido de esa elección.

En cuanto a los partidos, los sondeos publicados ayer aseguran que el oficialismo podría ganar sumando los votos de todo el país, pero muy cerca de su mínimo histórico. Además, podría perder en las provincias de Buenos Aires -su principal bastión electoral-, así como en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Mendoza. Sin embargo, el Frente para la Victoria (FpV) partido creado por los Kirchner, se mantendría como primera fuerza nacional con el 30 % de los votos.

Triunfo insuficiente

Seguramente la noche electoral del día 11, el kirchnerismo va a poder anunciar que el FpV es la fuerza más votada en todo el país. No obstante, la cifra total lo podría dejar al borde del peor resultado de su historia. Esos votos, si se repitiesen en las legislativas, ni siquiera alcanzarán para mantener la mayoría que hoy tiene en el Congreso y alejaría definitivamente la opción de modificar la Constitución, para que Cristina Fernández opte a un tercer mandato.

En la provincia de Buenos Aires, que define la elección, Sergio Massa, que fuera jefe de Gabinete de la presidenta y ahora convertido en férreo opositor, recibe con su Frente Renovador el 33,7 % de los votos.

El candidato del FpV, un alcalde elegido por Cristina Fernández en el último momento, Martín Insaurralde, logra el 22,8 %. Otro opositor y también peronista, Francisco de Narváez, que ya le ganara unas legislativas al propio Néstor Kirchner, solo llega con su Unión por la Libertad al 12,8 %. Y finalmente los radicales y parte de la izquierda, agrupados en el Frente Cívico, consiguen que su candidata, Margarita Stolbizer, alcance el 12,1 %.

El próximo domingo, aún sin que muchos sepan bien de qué se trata, los argentinos concurrirán a las urnas masticando los problemas cotidianos con los que deben convivir: la inflación, la inseguridad, la corrupción oficial y el estilo de eterna confrontación con el que gobierna la viuda de Kirchner, que se juega el domingo la penúltima carta de su continuidad en el poder, a la espera de la jugada final del 27 de octubre.