La campaña de las primarias se abre con el kichnerismo a la baja
INTERNACIONAL
Los escándalos por corrupción hunden la popularidad de Fernández
14 jul 2013 . Actualizado a las 07:00 h.La campaña para las elecciones primarias que se celebrarán el 11 de agosto, previas a las legislativas del 27 de octubre, no puede empezar peor para la presidenta argentina, Cristina Fernández. La orden de detención dictada contra el exministro de Transporte y hombre de confianza de Néstor Kirchner, Ricardo Jaime, por diferentes delitos de corrupción en una de las más de veinte causas penales que tiene abiertas, sacudió con virulencia los cimientos del Gobierno. Las constantes denuncias por malversación de fondos, lavado de dinero y asociaciones ilícitas que caen sobre los funcionarios y amigos del matrimonio Kirchner no hacen más que debilitar el poder de Fernández, anegada en su nivel de popularidad más bajo, con su imagen positiva cayendo a nivel nacional del 34 al 26 %, y la negativa, subiendo del 39 al 43%.
Las elecciones internas se han convertido en un auténtico plebiscito para el kirchnerismo porque, salvo el centro izquierda de la ciudad de Buenos Aires, todos los demás partidos llegan a las urnas con una lista única. A pesar de la repetida frase de la presidenta viuda, «no soy eterna», sus partidarios saben que pretendía imponerse en las legislativas para obtener la mayoría de dos tercios que necesita en el Congreso para modificar la Constitución, único camino posible para aspirar a la reelección. Esto ya es imposible y ahora la lucha tiene por objetivo no perder la mayoría simple de la que aún disfruta el partido oficialista en las cámaras.
Pero hay algo más en juego, además de los escaños del Congreso que se renuevan. Todas las fuerzas postularán a sus hombres fuertes de cara a las presidenciales de 2015. Sin embargo, para el gobierno las cosas están tan mal que hasta el último momento no encontró un candidato que pudiera hacer una buena elección en la provincia de Buenos Aires.
Finalmente Fernández optó por Martín Insaurralde, alcalde de Lomas de Zamora, un político joven y casi desconocido para la mayoría de los electores bonaerenses. Por esta razón se vio obligada a recurrir a Daniel Scioli, el también kirchnerista gobernador de la provincia, a quien la presidenta y su entorno castigaron hasta hace solo unas semanas porque manifestó que deseaba ser candidato a presidente en 2015, contrariando los designios de Fernández que soñaba con un nuevo mandato.
El hombre a batir por el kirchnerismo en octubre es Sergio Massa, el exjefe del gabinete Fernández que también fue expulsado del gobierno, volvió a la alcaldía de Tigre y ahora presenta su propio partido. El jueves, las encuestas daban una diferencia de 30 puntos a favor de Massa contra Insaurralde.