Occidente baja el tono

La Voz

INTERNACIONAL

19 jun 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

La declaración de ayer sobre Siria en la cumbre del G-8 puede parecer que no dice nada nuevo, pero eso es precisamente lo nuevo. El bando pro intervención no ha resistido el envite ruso y ha tenido que bajar el tono. Desde el mismo día de su llegada, quedó claro que Vladimir Putin no iba a dejarse avasallar: Cuando David Cameron mencionó que el régimen sirio tenía «las manos manchadas de sangre», el presidente ruso le recordó que en Siria ambos bandos tienen manchadas las manos de sangre. Estaban en Irlanda del Norte, donde uno no puede hacerse el ingenuo con esas cosas.

Esa visión más equilibrada de la guerra civil siria es lo que se refleja en la declaración de ayer del G-8. No se habla de alimentar el conflicto con más armas, y se pone el énfasis en la ayuda humanitaria y en la conferencia de paz de Ginebra. Washington y Londres finalmente retiran la condición previa de que Al Asad dimita, una exigencia poco realista considerando que es quien va ganando la guerra. El bochornoso vodevil de las armas químicas se ha quedado en una advertencia a ambos bandos de que no las usen. Y el énfasis en el peligro que supone la presencia de Al Qaida en Siria muestra una visión un poco más sensata por parte de Occidente, que quiere armar en Siria a los mismos a quienes bombardea en Pakistán.

La cuestión ahora es si esto refleja un cambio de actitud definitivo en Londres y Washington. Ha habido muchos titubeos y giros en este asunto, y no por indecisión sino a causa de la persistencia de lo que podríamos llamar el lobby de la guerra en Occidente, que vuelve a la carga una y otra vez incluso cuando es evidente que la Casa Blanca no lo ve claro. No es probable que se den por vencidos, y sin una fecha concreta para la conferencia de paz de Ginebra, se la puede hacer descarrilar en cualquier momento.