La joven Michelle Knight, una de las víctimas de Ariel Castro, no quiere reencontrarse con su familia y se aloja en la casa de otra secuestrada
12 may 2013 . Actualizado a las 07:00 h.El final feliz de la pesadilla de Michelle Knight, Amanda Berry y Gina Dejesus es menos feliz para Michelle que para las otras dos secuestradas. Mientras Berry y Dejesus volvieron con sus familias en medio de una inmensa alegría, Michelle no tenía dos días después, cuando fue dada de alta en el hospital, casa a la que volver porque se niega a ver a su familia. Ayer se supo que, tras abandonar el centro médico, Michelle se fue a casa de la familia Dejesus.
Entre múltiples especulaciones aparecen algunos hechos que muestran su drama. Se sabe ahora que el FBI solo mantuvo su nombre durante quince meses en la lista de personas desaparecidas. La razón es que, cuando intentaron ponerse en contacto con su madre para indagar si había sabido algo de ella tras su desaparición, la madre nunca contestó. Michelle fue secuestrada cuando era mayor de edad, a los 20 años, y ese hecho unido a lo que parece escaso interés de su familia por encontrarla, hizo que la policía supusiera que su desaparición había sido una huida voluntaria.
También es evidente que el maltrato de Ariel Castro a Michelle fue aún peor que el que dio a las otras dos mujeres. Su abuela Deborah ha contado que necesitará cirugía de reconstrucción facial porque Castro la golpeó y mordió frecuentemente en la cara y las lesiones que le provocó le han dejado grandes cicatrices. También ha explicado que está sorda de un oído debido a las palizas de Castro.
Esta información no la obtuvo Deborah Knight de primera mano porque la joven que ahora tiene 32 años tampoco aceptó verla. Al único familiar que Michelle ha visto ha sido a su hermano Freddie. Este explicó que Michelle «está blanca como un fantasma pero feliz de empezar una nueva vida».
La madre de la joven dice que no entiende por qué su hija no quiere verla y ha contratado a un abogado para reunirse con ella. Según dijo, «lo único que quiero es participar en su proceso de curación». Pero no parece que, al menos por el momento, Michelle quiera tenerla cerca.
Mientras las tres mujeres intentan recuperar su vida, la investigación sobre los horrores continúa. El fiscal aseguró ayer que «la horrible tortura que sufrieron estas mujeres va más allá de la comprensión humana». También explicó que no han encontrado restos humanos en la casa de Ariel Castro y que las pruebas de ADN han descartado su participación en otros delitos cometidos en Ohio aunque el FBI investiga si pudo cometer crímenes en otros estados.
La familia de la exmujer de Castro, Grimilda Figueroa, que murió el año pasado, también ofreció una imagen de él que lo describe como «un monstruo». Según la que fue su cuñada, Ariel torturó a Grimilda, a la que maltrataba y encerraba en la casa. La policía asegura que nunca tuvo constancia de esos malos tratos.