Revés en las urnas de Netanyahu por el ascenso del centroizquierda

Victoria por la mínima de la derecha en las legislativas, según sondeos

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Amán / E. La Voz

Las urnas dieron ayer un castigo a Benjamín Netanyahu. La jornada electoral en Israel terminó en «incertidumbre», como reconoció a La Voz el portavoz de Exteriores, Yigal Palmor. Los sondeos a pie de urna daban la reelección a Netanyahu, pero este sufría un duro revés al encajar su coalición con el ultranacionalista Avigdor Lieberman una contundente pérdida de votos -de 42 a 31 escaños- frente al centroizquierda, en cuyo inesperado ascenso ha tenido mucho que ver el sorprendente triunfo del candidato neófito Yair Lapid. «La cuestión es saber qué partidos van a formar la coalición», reconocía Palmor. Netanyahu ya adelantó anoche que tratará de formar «la más amplia posible»

La alta participación registrada durante el día (aunque supero por poco las del 2009, 66,6 % frente al 65,2 %), aumentó las expectativas del centroizquierda y la incertidumbre se pasó al sobresalto en la derecha. «El Gobierno del Likud está en peligro. Os pido que dejéis lo que estáis haciendo y vayáis a votar», exhortó Netanyahu a su electorado a pocas horas del cierre de los colegios temiendo una debacle.

Los sondeos reflejan que la derecha y los ultraortodoxos seguirán siendo el bloque mayoritario en la Kneset (Parlamento) frente al centroizquierda y grupos árabes, pero por apenas dos escaños: 61-59.

A la unión de Netanyahu y Lieberman, Likud-Beitenu, le dan una perdida de once escaños. El ascenso dels ultranacionalista Hogar Judío, cuyo líder Naftali Bennet se perfila como pieza clave en la formación de la nueva coalición derechista, fue menos de lo esperado, pese a pasar de 3 a 12 escaños.

La gran sorpresa la dio el nuevo partido centrista laico, Yesh Atid, fundado por el experiodista Yair Lapid, al convertirse en la segunda fuerza del Parlamento, seguida de los laboristas, que pasan de 13 escaños a 17. El izquierdista Meretz también pasa de 3 a 7 asientos de la Cámara.

Kadima desaparece

La formación creada por la ex-ministra Tipzi Livni obtendría siete escaños, promoviendo la debacle de su antiguo partido, Kadima, que queda fuera del Parlamento. Alrededor de 2.000 israelíes, bajo la idea de que las políticas de su Gobierno afectan más a los palestinos que a ellos mismos, cedieron su voto simbólicamente a palestino sin derecho a sufragio.

El temor imperante durante la campaña ha sido que Netanyahu formara un Gobierno radical que, como afirmaba el analista y editor de Israel Hayom, Amir Mizroch, «le enfrentaría a la comunidad internacional», aunque el previsible ascenso de la oposición debilitan el futuro Gobierno de coalición.

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