Los sondeos le otorgan una intención de voto del 60 %, 49 puntos por encima de su principal adversario
05 ene 2013 . Actualizado a las 07:00 h.El presidente de Ecuador, Rafael Correa, arrancó ayer como claro favorito la campaña para los comicios que tendrán lugar el 17 de febrero próximo y en los que debe competir con otros siete candidatos que aspiran a arrebatarle el cargo. Los más importantes de entre ellos son el banquero de derechas Guillermo Lasso, quien se perfila como su principal rival, el exmandatario Lucio Gutiérrez, derrocado en el 2005, y el multimillonario Álvaro Noboa, candidato por quinta vez.
También se inscribieron el pastor evangélico Néstor Zavala al no poder hacerlo el exgobernante Abdalá Bucaram, asilado en Panamá, el derechista Mauricio Rodas y los izquierdistas Alberto Acosta y Norman Wray, ambos antiguos aliados de Correa que se han ido alejando de él.
Pese al elevado número de contrincantes, Correa no tiene mucho que temer. El mandatario, uno de los integrantes de la alianza bolivariana que lidera Chávez, podría conseguir la reelección ya en la primera vuelta, al contar con un 60,6 % de las intenciones de voto, diez puntos porcentuales por encima de lo que exige la ley, según una encuesta de Perfiles de Opinión de diciembre.
El gobernante, que finaliza su actual período el 24 de mayo, saca una importante ventaja a sus contrincantes, que únicamente pueden aspirar a forzar una segunda ronda. Lasso, que aparece en segundo lugar en el sondeo, solo suscita las preferencias de un 11,2 % de los consultados mientras que Gutiérrez obtiene el 4,5 % y se coloca por detrás del voto en blanco (10,8 %) y del nulo (6,9 %).
El jefe de Estado, quien en el 2009 ya fue reelegido en una histórica primera vuelta en comicios anticipados tras entrar en vigor una nueva Constitución, se reunió ayer con cientos de simpatizantes en el sur de Quito, desde donde partió una caravana hacia la localidad costera de Portoviejo para un acto de apertura de la campaña. Correa ha reclamado a sus partidarios que no se fíen de la ventaja que auguran las encuestas y que busquen una victoria «aplastante».