Los republicanos podrían caer por el precipicio

La Voz

INTERNACIONAL

Los políticos estadounidenses han comenzado una guerra de descalificaciones mutuas. El objetivo de esa lucha es que el precio político de la falta de acuerdo lo paguen los otros. A la vez, los analistas diseccionan cómo puede afectar a los dos partidos. Para empezar hay un hecho evidente: la mayoría de los estadounidenses culpa a los republicanos de la falta de acuerdo. Según el último sondeo, el 48 % culpa a John Boehner y solo el 37 % a Barack Obama.

Así las cosas, los republicanos se encuentran entre la espada y la pared. La pared en este caso es la opinión pública. La espada, algunos de sus propios miembros que se oponen con rotundidad a cualquier subida de impuestos. Esa circunstancia influye poderosamente en las negociaciones. Por una parte porque impide a los republicanos aceptar el acuerdo que ofrecen los demócratas. Pero también, según denuncian algunos medios conservadores, podría estar siendo utilizado por el Partido Demócrata para provocar una ruptura en las filas republicanas.

El conservador Wall Street Journal publicaba ayer un durísimo artículo en el que aseguraba precisamente que eso era lo que estaba provocando deliberadamente Obama al no ofrecer un plan que pueda ser firmado por los republicanos. Sea cierta o no esa crítica, es indudable que las grietas existen en ese partido. El 3 de enero se verá cómo son de profundas. Ese día se inicia la sesión en la Cámara de Representantes y la mayoría republicana tiene que votar a su presidente. Todo parece indicar que John Boehner resultará reelegido. Pero no es del todo seguro.

Los analistas especulan con que Boehner podría esperar a la reelección para firmar un acuerdo con los demócratas sobre una base más firme. Otros dicen que no se atreverá, precisamente para no arriesgar el pacto.