La pena de muerte retrocede en EE.UU.

Victoria Toro NUEVA YORK / CORRESPONSAL

INTERNACIONAL

Campaña de Amnistía Internacional contra la pena de muerte de hace unos años en Vigo. O.
Campaña de Amnistía Internacional contra la pena de muerte de hace unos años en Vigo. O. VÁZQUEZ< / span>

En 2012 la cifra de ejecuciones fue la más baja desde su instauración

26 dic 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

«En diez o veinte años puede desaparecer la pena de muerte en Estados Unidos», esa es la optimista conclusión del Centro para la Información sobre la Pena de Muerte (DPIC). Y lo cierto es que las cifras de ejecuciones y condenas, unida a la actitud de la mayoría de los estados, parecen tender eso.

En el 2012, fueron ejecutados 43 condenados en solo nueve de los 50 estados, la cifra más baja desde la instauración de la pena en 1976, y se dictaron 78 sentencias de muerte, un 75 % menos que las 315 en el peor año.

La legalidad o no de la condena a muerte es decisión de cada estado. En este momento hay 17 estados, además del distrito de Columbia, que han derogado la pena capital. Los últimos en hacerlo fueron Connecticut, este año, e Illinois, en el 2011. Pero a estos 17 estados se suman otros doce en los que, aunque no está prohibida, no se ha aplicado la pena capital en los últimos cinco años. Un ejemplo son California y Maryland. En las elecciones de noviembre, los californianos volvieron a votar en referendo la posible derogación de la pena de muerte. Perdieron los abolicionistas, pero consiguieron el mejor resultado de todas las consultas anteriores, el 48 % de los votos.

Los nueve estados que sí siguen apoyando la pena máxima son casi todos sureños y con una población muy conservadora, el llamado Cinturón Bíblico de EE.UU.. Este año, cuatro de ellos aplicaron el 75 % de todas las penas capitales que se llevaron a cabo en el país: Tejas, Oklahoma, Misisipi y Arizona.

A pesar de las optimista cifras del último informe del DPIC, EE.UU. tiene todavía una gran población de reclusos en los corredores de la muerte: 3.170, según el último recuento de abril.

La liberación de presos tras ser exonerados de sus delitos es la principal razón del cambio de mentalidad. Para una gran mayoría es intolerable un sistema que permite que se ejecute a un inocente. Desde 1976, 141 inocentes han abandonado el corredor de la muerte. Pero no hay ninguna duda de que muchos otros no tuvieron la misma suerte. Uno de los que más conmovió fue el caso de Troy Davis. Fue sentenciado a muerte en 1991, pese a que nueve testigos se retractaron, nunca se encontró el arma ni prueba directa, como el ADN. Davis perdió una de las apelaciones porque su abogado de oficio entregó tarde la documentación. Y a pesar de ello, el 21 de septiembre del 2011, fue ejecutado.