Monti se siente «libre» y no descarta ir a las elecciones

roma MARÍA SIGNO / CORRESPONSAL

INTERNACIONAL

Mario Monti caminaba ayer por una céntrica calle de Milán, acompañado por su hija.
Mario Monti caminaba ayer por una céntrica calle de Milán, acompañado por su hija. stefano porta < / span>efe< / span>

Italia teme por su credibilidad con el anuncio del regreso de Berlusconi

10 dic 2012 . Actualizado a las 07:01 h.

Una calma tensa es la que ayer se respiraba en Italia. La pregunta «¿y ahora qué?» surgía de manera espontánea a la luz de lo ocurrido el sábado cuando el presidente del Gobierno, Mario Monti, tras la reunión con el presidente Giorgio Napolitano, anunciaba por sorpresa que dimitirá de su cargo en cuanto se apruebe la ley presupuestaria y de estabilidad para el 2013.

Ante todo se mira con miedo a los mercados y cómo reaccionarán las bolsas en su apertura de hoy. Los estamentos financieros y bursátiles quieren estabilidad y el terremoto del fin de semana en Italia no será bien acogido. En las últimas semanas la prima de riesgo había bajado hasta los 330 puntos, lo que suponía un alivio para los bonos italianos y su enorme deuda pública. Pero ahora Italia podría volver a ser de nuevo un «enfermo» susceptible de contagiar a otros países como España. El propio presidente Napolitano, a preguntas de los periodistas, se limitó a un lacónico «veremos que pasa el lunes».

La credibilidad de Italia en Europa está en juego. La eventualidad de una vuelta de Berlusconi asusta porque «es contrario a la estabilidad». Así lo declaró ayer Martin Schulz, presidente del Parlamento Europeo. Pero también asusta a una parte de la derecha y al poder económico, que durante años lo toleró, pero que ahora sabe que solo se puede salir de la crisis tomando medidas drásticas y no con el populismo. A Silvio Berlusconi, las críticas le llovieron ayer desde todas partes, incluidos algunos exponentes de su partido, el Pueblo de la Libertad, ansiosos de un cambio.

Si poco ha gustado la decisión de que se presente a las elecciones, menos aún ha gustado cómo el PDL y Berlusconi han provocado esta crisis política. Para la oposición ha sido una decisión «irresponsable», mientras otros lamentan la «vuelta al pasado».

Ferrucio de Bortoli, director del Corriere della Sera y persona muy cercana a Mario Monti, cuenta el minuto a minuto de lo ocurrido entre el viernes y el sábado. La intervención en el Parlamento de Angelino Alfano, secretario del PDL, fue la mecha que llevó a Monti a tomar la decisión de dimitir, ya que consideró aquel discurso como una moción de censura a su Gobierno y no estaba dispuesto a continuar bajo el chantaje de un Berlusconi preparado para bloquear leyes incómodas, como la reducción de provincias o la reforma electoral.

Su futuro político

Ahora quedan solo unos pocos días de Gobierno técnico, ya que «un minuto después» de aprobarse la ley de presupuestos Mario Monti presentará su dimisión. Entonces será libre para decidir sobre su futuro político. Son muchos los que lo tientan para que se presente representando a una coalición de centroderecha en la que participaría la UDC de Pier Ferdinando Casini junto a alguno de sus ministros como Corrado Passera o empresarios como Cordero de Montezemolo. Sin tomar aún una decisión, ayer confesó que ahora se sentía «más libre» políticamente. El panorama que se abre ahora en Italia presenta novedades. La campaña electoral, que será durísima, ya ha empezado, porque las elecciones podrían adelantarse al final al mes de febrero. El populismo anti-Europa y antiimpuestos de Silvio Berlusconi se enfrentará a duros adversarios en un momento en que las encuestas le dan mínimos históricos. Como adversario no tendrá solo al centro izquierda del Partido Democrático de Pier Luigi Bersani, en alza tras el éxito de las elecciones primarias, estará también Beppe Grillo con su Movimiento 5 Estrellas, cada vez más fuerte entre los jóvenes y entre los desencantados.

Prestigio

Acusado también él de populista, su fuerza reside en la intención de «purificar» la política italiana y terminar con sus privilegios. Pero tal vez sea el propio Mario Monti quien dé la puntilla a Silvio Berlusconi si decide presentarse a las elecciones.

Su prestigio internacional y su seriedad sigue siendo muy valorados por los italianos, a pesar de los duros recortes de la política económica y social llevados a cabo por su Gobierno. Los sondeos pronostican la victoria del PD sin mayoría absoluta, por lo que se tendría que llegar a una coalición.