El nuevo Gobierno holandés, una coalición entre laboristas (PvdA) y liberales (VVD), explicó ayer al Parlamento la rectificación de su plan para hacer el pago sanitario más proporcional a los ingresos, tras las duras críticas de la base del partido liberal del primer ministro, Mark Rutte.
Rutte remarcó ayer ante los diputados que las medidas del Ejecutivo necesitan contar con apoyo social y aseguró que de ahí se derivan los cambios de última hora introducidos en el acuerdo de gobierno con los laboristas. «La tranquilidad y la confianza sociales son de vital importancia en los tiempos en que la política pide mucho a los ciudadanos», justificó.
El primer ministro recordó que los efectos de una política de austeridad sobre el poder adquisitivo «son inevitables», en especial porque desde el 2010 y hasta el 2017 Holanda habrá aplicado ajustes por un valor total de 46.000 millones de euros (16.000 millones en los próximos 4 años, más 12.000 millones aprobados el pasado marzo y los 18.000 millones de euros del principio de la pasada legislatura).
Los liberales dieron en un principio su visto bueno a los cambios en el pago sanitario propuestos por los laboristas, pero hicieron saltar la alarma cuando diferentes cálculos de expertos pusieron de manifiesto que hacer las pólizas sanitarias más proporcionales a los ingresos suponía una pérdida de más de un 10 % del poder adquisitivo de las clases medias y altas, que forman el núcleo de los votantes del VVD.