De mujer brillante y ambiciosa a despechada y celosa

La Voz

INTERNACIONAL

13 nov 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

EE.UU. está siguiendo minuto a minuto esta historia que, como definía un lector de The Washington Post, «parece la película Atracción fatal». La protagonista esta vez no es Glenn Close sino Paula Broadwell. Brillante, elegante, segura de sí y ambiciosa: Paula Broadwell parecía tenerlo todo hasta que su adulterio con David Petraeus provocó el escándalo y la renuncia del héroe de la guerra en Irak.

Esta mujer de 40 años recién cumplidos, casada con un radiólogo y madre de dos hijos, ha desaparecido desde que el militar anunció su dimisión el viernes. Ese día su marido mandó un email a los invitados a la fiesta de cumpleaños que iba a celebrarse el fin de semana para anunciarles que se suspendía.

Los vecinos de la que algunos ya llaman la «Lewinsky del Pentágono» en la lujosa urbanización en Carolina del Norte, cuentan alabanzas de lo que parecía una pareja perfecta y feliz: «Es una mujer inteligente. Estoy orgulloso de tenerla como vecina. Hay veces que se comenten errores que se pagan toda la vida», decía uno de ellos. Y otro señalaba que los Broadwell «son la imagen perfecta de la felicidad».

Pero también se escuchan otras voces como la de algún militar que asegura que en los tres meses que pasó Broadwell junto al general en Afganistán para preparar su biografía «se veía que la relación entre ellos no era normal».

Desde siempre fue una apasionada de la resolución de conflictos, primero en la prestigiosa academia militar de West Point, y luego en la Universidad de Harvard, donde conoció a Petraeus cuando en el 2006 dio una conferencia. Mayor del Ejército en la reserva es aficionada al kayak, las pesas, el kick boxing, el triatlón, la cocina y las catas de vino, según revela en su web.