El coste económico de la devastación causada por la supertormenta podría ser uno de los más caros de la historia de Estados Unidos. Así lo aseguraba la secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, en un foro de The Washington Post.
«Nos espera un movimiento de grandes cantidades de recursos en las zonas afectadas. Será uno de los más, si no el más, costoso de la historia de nuestra nación», afirmó Napolitano.
Hasta ahora el Katrina (2005) ha sido el huracán con una recuperación más costosa, al llegar a los 106.000 millones de dólares. El huracán Andrew (1992) costó alrededor de 45.500 millones y el Ike (2008) 27.000 millones. The Wall Street Journal elevaba las pérdidas por la tormenta a entre 50.000 y 70.000 millones, según la firma IHS Global Insight, cuando ayer la cifra dada era de 20.000 millones.
Los expertos consideran que es improbable que el Sandy frene la economía estadounidense del último trimestre de este año, e incluso apuntan a que puede reactivarla. Aunque tendrá un impacto económico negativo de forma inmediata -pérdidas a las compañías de seguros y alteraciones en el ritmo del trabajo y de los negocios-, en el medio plazo será positivo porque generará inversiones y empleos para la reconstrucción, según la firma Compass Group.
Por más destructivas que sean los desastres naturales, también tienden a generar dinero, consideran los analistas. Reconstruir, casas, carreteras, edificios y puentes obligará a invertir y por tanto a crear puestos de trabajo.