Al Qaida alienta los ataques y EE.UU. se prepara para un largo acoso

Los talibanes se lanzan contra una base donde está destinado el príncipe Enrique

La Voz

La Casa Blanca se prepara para un largo período de agitación antiamericana en el mundo musulmán que pondrá a prueba la seguridad de sus misiones diplomáticas y la capacidad de Barack Obama para fijar su política en la región tras la primavera árabe. El jefe del Pentágono, Leon Panetta, subrayó que EE.UU. debe «estar preparado en la hipótesis de que estas manifestaciones» se conviertan en incontrolables. Por lo pronto se ha comenzado a desplegar fuerzas para hacer frente a nuevos ataques contra intereses americanos, que ayer Al Qaida en Yemen alentó mediante un comunicado en Internet.

Washington ya ha enviado unos cien marines a Libia y a Yemen, pero el Parlamento yemení rechazó ayer la presencia de esos soldados en su territorio. También se estudiaba enviar 50 marines a Jartum, pero Sudán también rechazó su presencia.

La calma volvió ayer a las capitales árabes tras la jornada de ira del viernes por el vídeo que se mofa de Mahoma, pero los talibanes afganos atacaron a una base de la OTAN en la que sirve el príncipe británico Enrique, afirmando que era en protesta contra el filme La inocencia de los musulmanes.

Protestas en Sídney y París

Las fuerzas egipcias despejaron la plaza de Tahrir y las calles aledañas a la embajada de EE.UU. Pero la llama de la indignación hizo que prendieran protestas en Sídney (Australia), donde la policía dispersó gas lacrimógeno a los cientos de islamistas que marchaban hacia el consulado estadounidense, y en París, donde la policía detuvo a un centenar de personas que se manifestaban frente a la embajada.

En Karachi (Pakistán) y Nayaf (Irak) se repitieron la quema de banderas americanas y de retratos de Obama, sin embargo en Indonesia, el país con más musulmanes del mundo, la manifestación fue pacífica.

Al Qaida en la península arábiga, que tiene su base en el Yemen, instó a la unidad de los musulmanes contra «la soberbia estadounidense», en su llamamiento a atacar las embajadas de EE.UU. y a matar a sus diplomáticos hasta expulsarlos de sus países. Puso «como el mejor ejemplo lo que hicieron los nietos de Omar Mujtar (héroe de la independencia libia), quienes asesinaron al embajador de EE.UU.». La rama yemení de Al Qaida también afirma que el asesinato del embajador Chris Stevens en el consulado de Bengasi fue en venganza por la muerte en junio del número dos del grupo, Abu Yehia al Libi, en un ataque de un avión no tripulado en Pakistán.

Dos marines y 18 insurgentes muertos fue el balance del ataque los talibanes iniciando por un kamikaze que voló el muro de la base de camp Bastión, ubicada en la inestable provincia de Helmand y donde está desplegado el príncipe Enrique.

Aunque los talibanes juraron matar al tercero en la línea de sucesión al trono británico, uno de sus portavoces dijo a la AFP que el asalto «no tenía nada que ver con el príncipe» sino que es en venganza por la película islamófoba. «Los insurgentes no estuvieron en ningún momento cerca del capitán Gales [el príncipe]», informó Londres.

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