Romney acepta ahora parte de la reforma sanitaria de Obama

victoria toro NUEVA YORK / CORRESPONSAL

INTERNACIONAL

Obama, aupado por el dueño del restaurante Big Apple Pizza and Pasta, en Fort Pierce (Florida).
Obama, aupado por el dueño del restaurante Big Apple Pizza and Pasta, en Fort Pierce (Florida). S. LOEB < / span>afp< / span>

Abandona la idea de derogar esa ley porque le podría restar votos

11 sep 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Mitt Romney ha comenzado su viaje al centro ideológico a toda velocidad. Aunque ya se esperaba que buscara los votos de aquellos que en el 2008 apoyaron a Barack Obama y que se sienten defraudados, la contundencia de su intento ha sorprendido por el tema elegido: la reforma sanitaria. Y es que después de convertir la derogación de esa ley en bandera de su campaña, el candidato republicano explicó el pasado domingo que de llegar a la presidencia «por supuesto» conservaría algunas partes de esa ley.

«Hay varias cosas que me gustan y que dejaré en funcionamiento», explicó Romney. Esas partes a las que se refiere el republicano son las más populares de la reforma de Obama: la obligación de que las compañías de seguros médicos acepten a personas con enfermedades previas y que los jóvenes puedan permanecer en el seguro de sus padres durante más tiempo. Lo cierto es que aunque hasta ahora había evitado hablar de ello, el propio Romney, como recordó en la misma entrevista, había incluido esos cambios en la ley de salud que aprobó como gobernador de Massachussetts.

El cambio que comenzó con esas palabras sobre la reforma de salud de Obama viene dictado porque las encuestas no le son favorables. Los dos candidatos llegaron a las convenciones de sus partidos respectivos con un empate técnico en intención de voto. Pero tras esas citas, Romney comenzó a bajar y Obama, a subir. La diferencia entre ambos es ya de cinco puntos.

Además del viraje en la cuestión de la reforma sanitaria, Romney también insiste mucho en las últimas entrevistas en que no va a bajar los impuestos a los más ricos, como dicen los demócratas. Y tanto él como el candidato a vicepresidente, Paul Ryan, intentan que la cuestión económica siga siendo el centro de la campaña.

Otra cuestión que ha puesto nerviosa a la campaña de Romney es que en agosto fue superado por Obama en los fondos recaudados. En ese mes, el presidente logró 116 millones de dólares frente a los 111 del republicano. Pero a pesar de la ventaja del demócrata en agosto, los rivales tienen aún más dinero porque Romney, por primera vez en la historia de las campañas electorales estadounidenses, ha conseguido durante tres meses seguidos superar los cien millones de recaudación.

Problemas con los sindicatos

Por su parte, la campaña de Obama observa con atención una huelga que ayer comenzó en Chicago. Allí, 26.000 docentes comenzaron un paro en protesta por las condiciones que el ayuntamiento intenta imponerles. El alcalde de Chicago es el demócrata Rahm Emanuel, ex jefe de gabinete de Obama, y la confrontación puede extenderse a los vecinos a Illinois: Wisconsin, Míchigan y Ohio. Es lo que temen los demócratas, pues aunque en Illinois Obama no tendrá problemas para ganar, los otros estados están entre los dudosos.