Mientras el país debatía el fallo del Tribunal Supremo, el Congreso estadounidense votaba una moción para declarar al fiscal general, Eric Holder, en desacato. La razón de esa reprobación, la primera contra un fiscal general en ejercicio, está motivada por una turbia operación del FBI entre los años 2009 y 2010. Con aquella operación el FBI quería demostrar que existía contrabando de armas en la frontera entre Estados Unidos y México. Para rastrearlo, el FBI utilizó un cargamento de 2.000 armas, pero perdió el rastro de muchas y al menos una se localizó más tarde relacionada con el asesinato de un agente de frontera estadounidense.
Holder ha negado siempre que él conociera la operación, pero los republicanos han visto en el caso la posibilidad de causar un fuerte daño político al presidente. La decisión de la Cámara abre un largo proceso judicial que, con seguridad, se resolverá después de las elecciones presidenciales de noviembre.