Y ahora... el diálogo


La pregunta que se hacen los colombianos tras la liberación de los últimos rehenes «canjeables» por las FARC es ¿y ahora qué? Pues quizás es el momento de iniciar un diálogo muy a pesar del presidente Juan Manuel Santos, quien siempre ha descartado iniciar conversaciones con la guerrilla mientras no libere a los rehenes, suspenda sus ataques y anuncie la deposición de las armas.

La última exigencia dejaría ya sin sentido el diálogo e implicaría una derrota estrepitosa de los movilizados, por eso no es previsible que la acepten. Sí anunciaron el cese de secuestros de civiles.

Aunque las FARC saben que su lucha no tiene mucho futuro, buscan una salida digna, no una rendición. Y tiene que ser a través de la negociación, sabiendo que cada posición permite diferentes condiciones de exigencias.

La salida política del conflicto puede estar cerca, a no ser que la descabezada guerrilla se mantenga en la selva y priorice el objetivo narcoempresarial frente a los ideales políticos por los que nació hace medio siglo. Parece poco probable, pero Santos, el ministro que lideró la operación Jaque para rescatar a Ingrid Betancourt, a tres norteamericanos y a once uniformados, tiene que extender la mano. Si no el conflicto se cobrará más vidas.

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