Los afganos afirman que se les acaba la paciencia con EE.UU.

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El autor de la masacre será procesado por la Justicia militar norteamericana

13 mar 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Los talibanes prometieron ayer «vengar» la matanza de 16 civiles afganos cometida por un militar de EE.?UU. en la provincia de Kandahar, en un incidente aún no esclarecido y que amenaza con incrementar el sentimiento antinorteamericano en Afganistán. También el Parlamento afgano pidió que el autor de la matanza sea juzgado en público en Afganistán. «La población está perdiendo la paciencia ante la ignorancia de las fuerzas extranjeras», recalcó la Cámara baja en un comunicado.

Sin embargo, la petición no ha sido atendida por Washington ya que, según el portavoz del Pentágono, George Little, el sospechoso de la masacre será procesado por la justicia militar de Estados Unidos. «Existen acuerdos con el Gobierno de Afganistán en lo que respecta a las investigaciones y, si corresponde, sustanciar los juicios contra militares estadounidenses por las vías militares estadounidenses», dijo.

Los hechos ocurrieron el domingo en el distrito de Panjwai, donde el militar, según fuentes oficiales, salió de su base de madrugada e inició una incursión armada por las viviendas civiles de los alrededores durante la que disparó a sus moradores. De acuerdo con fuentes oficiales citadas por medios estadounidenses, el supuesto autor de los hechos, ya detenido, es un sargento de 38 años que había llegado a Afganistán por primera vez en diciembre pasado, aunque contaba con experiencia previa en Irak. El militar estadounidense podría haber actuado bajo los efectos de una crisis nerviosa, aunque un portavoz de la ISAF se limitó a afirmar que la investigación está en marcha y sin novedad.

Tras la matanza, los diputados del Parlamento afgano decidieron no reunirse en señal de protesta y pidieron a Estados Unidos que «los autores» sean puestos a disposición de la Justicia y sometidos a «penas duras». «Esto será una lección para todos aquellos que viertan sangre afgana bajo cualquier pretexto», afirmaron en un comunicado.

Los talibanes dijeron, por su parte, que «apoyamos a las víctimas de esta acción salvaje y garantizamos a sus herederos que nos vengaremos de estos invasores y asesinos y castigaremos sus acciones bárbaras».Como sucedió durante la quema de coranes, los talibanes han puesto en marcha de nuevo la maquinaria de propaganda para difundir los hechos: el «genocidio afgano continúa», titulaban ayer en su página web.

Aunque la ISAF lamentó lo ocurrido y el presidente de EE.?UU., Barack Obama, se disculpó ante su homólogo afgano, Hamid Karzai, la matanza concitó también reacciones de la clase política afgana y un renovado recelo contra las tropas internacionales. «Ha sido un asesinato deliberado y un crimen imperdonable», afirmó el propio Karzai en una nota de prensa en la que se sostiene que el militar norteamericano actuó «de manera intencionada».

Pese a ello, según AFP, jefes de tribus de la provincia de Kandahar pidieron calma a la población mientras se desplegaban más fuerzas de seguridad para impedir manifestaciones contra EE.?UU. «Me dijeron que no iban a instar a nadie a llevar a cabo actos violentos, pero que quieren que el Gobierno logre que el culpable comparezca ante la Justicia», explicó Hayi Agha Lalai, un influyente jefe de la zona, tras reunirse con otros dirigentes en Kandahar.

A las condolencias se sumó ayer la canciller alemana, Angela Merkel, que visitó los cuarteles que las tropas de su país tienen en el norte de Afganistán y mostró sus dudas sobre si podrán retirarse antes del 2014, según el calendario previsto. «La voluntad [de retirada] está ahí y trabajamos en ello», dijo la canciller durante su visita a los soldados germanos en la localidad de Mazar i Sharif.

La Casa Blanca reiteró que la estrategia de Estados Unidos en Afganistán se mantendrá pese a las consecuencias de la masacre. «Nuestros objetivos estratégicos no han cambiado y no cambiarán», dijo el portavoz Jay Carney.