Un exgeneral pakistaní afirma que fue víctima de un complot de Al Qaida que utilizó a una de sus mujeres
10 mar 2012 . Actualizado a las 07:00 h.La muerte de Osama Bin Laden el 2 de mayo del 2011 en su apacible refugio en Pakistán sigue siendo un misterio que alimenta múltiples teorías, inclusive la de traición. Según la tesis de un exgeneral pakistaní, el terrorista, senil y alejado de Al Qaida, fue entregado a EE.UU. por una de sus primeras esposas, celosa de una rival más joven.
Shaukat Qadir, general de brigada retirado, investigó el suceso durante ocho meses. Gracias a sus relaciones con la cúpula militar, pudo visitar la casa de Abbotabad y hablar con los agentes que interrogaron a las viudas. De acuerdo con su tesis, Bin Laden fue víctima de un complot de Al Qaida, que utilizó a una de sus esposas para poner a la CIA tras su pista.
El exmilitar dice que el líder de Al Qaida «comenzó en el 2001 a sufrir una deficiencia mental», que condujo a su número dos, Ayman al Zawahiri, a decidir eliminarlo. Después de varios años escondido en el noroeste pakistaní, Al Qaida decidió trasladarlo a Abbottabad. Allí se instaló en el 2005 con dos de sus cinco esposas, Amal y la saudí Seehan, y varios de sus hijos, entre ellos Jalid, de 22 años. Pero las cosas cambiaron en marzo del 2011 cuando llegó otra de sus esposas, la también saudí Jairia, con quien se había casado en los ochenta pero con la que no se veía desde el 2001. Vivió vigilada en Irán hasta finales del 2010, y pasó, según Qadir, varios meses en un campo de Al Qaida en Afganistán.
No tiene dudas de que fue Jairia quien traicionó a Bin Laden. «Es lo que piensa también Amal», quien así se lo dijo a los investigadores. A su llegada a la casa, Jairia, ya conocida por sus celos enfermizos, se instaló en el primer piso, y rápidamente levantó sospechas, sobre todo en Jalid. «No paraba de preguntarle a Jairia por qué había venido a Abbottabad y qué quería con Bin Laden. Una vez, ella le respondió: ??Tengo que hacer una última cosa por mi marido??».
«Jalid, inquieto, alertó a su padre del temor a una traición. Pero Bin Laden, fatalista, se limitó a decirle: ??Lo que tenga que pasar, pasará??». Según Qadir, la interceptación de una llamada telefónica de Jairia convenció a EE.UU. de que Bin Laden efectivamente se encontraba en la casa de Abbottabad. También que Pakistán descubrió a Bin Laden pero ya muy tarde, a finales de abril, y fue sorprendido por el ataque estadounidense. En cualquier caso, faltan las pruebas. ¿Las habrá un día? El exgeneral sonríe: «Es como el caso de John F. Kennedy».