Los blindados sirios se dirigen a Idlib, en la frontera turca
08 mar 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Después de una semana de negativas, el régimen sirio permitió ayer a la responsable de Asuntos Humanitarios de la ONU, Valerie Amos, y a un equipo de la Media Luna Roja entrar en Bab Amr, el barrio de Homs sitiado y golpeado sin piedad por la artillería y los tanques de Bachar al Asad desde hace un mes. Lo que allí se encontraron fue un barrio fantasma y devastado. Aunque la visita duró unos escasos 45 minutos, Amos pudo hacerse una idea de la magnitud de la destrucción en edificios y calles. Pero la operación de limpieza que el régimen ha llevado a cabo durante los últimos tres días ha disipado los rastros de las víctimas de la represión.
La portavoz del Comité Internacional de la Cruz Roja en Ginebra, Carla Haddad, explicó a Efe que los miembros de la Media Luna Roja siria no distribuyeron ayuda al comprobar que «la gran mayoría de sus habitantes han huido o lo han abandonado». Otro portavoz del CICR, Saleh Dabbakeh, explicó a Al Yazira que esa ayuda fue distribuida entre 300 y 400 familias en Abel, un pueblo situado a unos 10 kilómetros de Homs, donde muchos vecinos de Bab Amr han buscado refugio.
A primera hora del día, el Gobierno había prometido a Amos facilitar la labor humanitaria de la ONU y permiso para visitar cualquier punto del país. Pero la portavoz de la jefa humanitaria, Amanda Pitt, afirmó a la agencia AFP que se le impidió llegar hasta áreas que todavía son controladas por la oposición.
Las bombas ya han dejado de retumbar sobre Bab Amr, pero los activistas siguen informando de más asesinatos en los alrededores. Trece miembros de una familia fueron degollados en una granja, y siete de otra, entre ellos mujeres y niños, murieron a manos de las shabiha en otra casa cercana. Mientras, la oposición advertía de que las fuerzas leales a Bachar al Asad se estaban preparando para un gran ataque en la provincia de Idlib, cerca de la frontera con Turquía, y que varios blindados se dirigen ya al lugar.
La visita de la ONU coincidió con la del enviado de Pekín, Li Huaxin, que presentó a Damasco una iniciativa de seis puntos para frenar la crisis. El plan de China, que ha vetado las condenas a Siria en el Consejo de Seguridad de la ONU, propone un cese inmediato de la violencia y la apertura de un diálogo global, al tiempo que rechaza cualquier interferencia extranjera.
El jefe del Pentágono, Leon Panetta, anunció ante el Senado que EE. UU. estudia brindar ayuda no militar a la oposición, como equipamientos de comunicación, pero excluyó una vez más una intervención militar.