Irán impide ver la participación en las elecciones al Parlamento
INTERNACIONAL
Amplió cuatro veces el horario electoral para crear ilusión de afluencia
03 mar 2012 . Actualizado a las 07:01 h.Los iraníes votaron ayer su nuevo Parlamento en unas elecciones que constituyen poco más que un referendo de apoyo al sistema clerical instalado en el poder desde 1979. Con los bailes de cifras acostumbrados, el régimen adelantó que en la mitad de las mesas los votantes superaban en número a los de las anteriores legislativas del 2008, cuando se registró una participación del 55 %. Al mismo tiempo, amplió cuatro veces el horario de cierre de los colegios electorales con el argumento de que había mucha afluencia.
Pera esta idea no pudo ser contrastada de forma objetiva por las trabas que se pusieron. «No he visto a casi nadie en los colegios, solo una cola en una mezquita donde estaban las cámaras de televisión», señaló un observador europeo de viaje en Teherán. Un periodista explicaba, por su parte, que solo pudo visitar un par de locales donde se realizaban votaciones. «Es la primera vez en mi vida en que las autoridades me obligan a cubrir unas elecciones subido en un autobús», dijo.
Con el boicot de los candidatos reformistas y la apatía generalizada de los ciudadanos, más preocupados por la economía que por la composición de la Cámara, el campo ultraconservador ha hecho de estas elecciones su guerra particular por el control del país. Así, las elecciones se han visto como una prueba para el presidente Mahmud Ahmadineyad. Un ala lo apoya sin condiciones y otra desprecia sus puntos de vista nacionalistas porque considera que minan la visión islámica de la curia chií que rige la política de Irán.
«No conozco a ningún candidato, pero hoy voto por Dios», explicó Zahra, de 25 años, a otro de los pocos periodistas occidentales autorizados a cubrir las elecciones. «Estados Unidos e Israel son los enemigos de Dios, y con mi voto se lo hago pasar mal y alegro a Dios», recalcó.
El régimen solo puede legitimar su poder mediante una elevada participación. Por ello, a pesar de una campaña electoral anodina, el líder supremo de la revolución, el ayatolá Jamenei prácticamente exigió a los iraníes que acudieran a las urnas como «deber sagrado». El propio ministerio tomó cartas en el asunto y ordenó a los periódicos y revistas que destacaran en titulares el «entusiasmo en las elecciones», so pena de multas y suspensiones.
El proceso electoral ha sido definido por el mentor espiritual de Ahmadineyad, ayatolá Mesbahi Yazdi. Según él, las elecciones son solo una confirmación para aquellos que han sido «divinamente» elegidos y, por lo tanto, «una confirmación de la continuidad del statu quo». Así, no llama la atención que el expresidente Jatami acudiera a votar junto a su hermano, tras haber pedido «boicotear las elecciones si estas no son libres y justas». Han debido de serlo.