La derecha republicana se resiste a darle la victoria a Mitt Romney
INTERNACIONAL
El conservador Santorum se impone en Colorado, Minnesota y Misuri
09 feb 2012 . Actualizado a las 07:00 h.«No estoy aquí para ser la alternativa conservadora a Romney. Estoy aquí para ser la alternativa conservadora a Barack Obama», decía Rick Santorum al celebrar su sorprendente victoria en las primarias del martes. Y es que el exsenador de Pensilvania ganó las tres, algo que no había adivinado ninguna encuesta publicada.
Las victorias en Colorado, Minnesota y Misuri no le dan un número significativo de delegados pero sí son un símbolo y, sobre todo, reflejan que el Partido Republicano sigue sin encontrar un político que aúne todas las sensibilidades ideológicas. Parecía, tras las victorias de Florida y Nevada, que Romney era ese líder. Pero el exgobernador de Massachusetts sigue sin atraer a los votantes más conservadores y eso que en la última semana había mostrado un talante mucho más a la derecha. Sin embargo, esa estrategia no le da resultado con las bases más próximas al Tea Party que, por otra parte y en muchos estados, suponen un enorme número de votos como se demostró el martes.
Lo que también han mostrado estas últimas primarias es que tampoco Newt Gingrich es, como pareció tras su victoria en Carolina del Sur, la alternativa conservadora a Romney. Santorum ha confirmado que las primarias deben contar con él.
Cuando los analistas estaban ya convencidos de que el supermartes, que en esta campaña es el 6 de marzo próximo, iba a definir perfectamente el tablero, el resurgimiento del exsenador hace suponer que la carrera llegará mucho más allá, probablemente hasta el verano. Mientras la adjudicación de delegados siga tan repartida, se tardará más en conseguir el número necesario para la nominación, 1.144. Por el momento Romney tiene 101; Santorum, 93; Gingrich, 32 y Paul, 9.
También existe la posibilidad de que este resurgir de Santorum no dure mucho. El sábado se celebran primarias en Maine, donde con toda seguridad ganará Romney, y a finales de febrero en Arizona y Míchigan. En ese último estado también se le presentan las cosas bien a Romney ya que está muy vinculado a él porque su padre fue allí gobernador.
De lo que no hay duda es que en los próximos días los votantes de estos estados y de los once que acudirán a las urnas el supermartes se van a ver bombardeados con anuncios emitidos por la campaña de Romney o por el super-PAC que le apoya. El objetivo de esos anuncios será desprestigiar a Santorum tal como ocurrió con Gingrich en Florida.
Por mucho dinero que recaude tras sus últimas tres victorias, Santorum no podrá competir contra eso. Le será imposible convertir su campaña, montada en torno al trabajo de voluntarios y con muy pocos fondos, en algo parecido a la potente maquinaria de Romney, que además cuenta con millones de dólares para respaldarlo.