Rescatadas con vida la madre, la abuela y una niña de dos semanas tras estar dos días bajo los cascotes
26 oct 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Se llama Azra y, con dos semanas de vida, es el nombre de dos milagros. El primero tiene que ver con ella, rescatada de entre las ruinas del seísmo de Van. El segundo milagro es que también fueron halladas vivas su madre y su abuela. Las tres, cuenta Efe, fueron encontradas bajo los escombros de su casa por un equipo de salvamento en la localidad de Ercis, la más afectada por el terremoto que ha causado la muerte de 432 personas.
Según la cadena NTV, la diminuta Azra, así como su madre Semiha y la abuela Gülsaadet, lograron sobrevivir dos días al haberse protegido de los cascotes bajo un sofá. Un equipo de salvamento que trabajaba entre los edificios advirtió, en torno al mediodía, sonidos humanos bajo una de las viviendas derruidas. «Detectamos sonidos en los aparatos. Había al menos dos personas con vida. Sacar a la bebé ha sido fácil porque era muy pequeñita», decía eufórico Ercan Toprak, director del equipo de rescate.
Tras rescatar a la pequeña, voluntarios, gendarmes y miembros de Protección Civil se pusieron manos a la obra y, tres horas más tarde, lograron sacar con vida también a la madre y la abuela, lo que desató lágrimas de alegría y aplausos entre los presentes. A Azra se le suministró suero y fue puesta a resguardo en una incubadora debido a que ha perdido líquidos en estos dos días bajo los escombros. A pesar de las pequeñas heridas y hematomas sufridos, los doctores han informado de que el estado de salud de la niña «es bueno».
Según la información recogida por la edición digital del diario Hürriyet, la pequeña Azra nació prematuramente en la localidad de Sivas (Anatolia Central), donde habitan sus padres, el pasado 9 de octubre, por lo que fue ingresada en el hospital. Sin embargo, el abuelo, Ahmet Karaduman, que trabaja como pediatra en Ercis, la llevó a casa alegando qué él sabría «mejor que nadie» cómo cuidarla.
De este modo, el terremoto sorprendió a la familia Karaduman mientras estaban en casa del abuelo y cuando Azra apenas cumplía 14 días.
«Mi mujer, mi nuera, mi nieta y yo estábamos en la misma habitación. Mi hijo Sinan (el padre de Azra) estaba en otra habitación. Con el temblor me vi despedido fuera de la casa. Pero ellos quedaron dentro», explicó Ahmet. Durante dos días, casi sin esperanza de encontrar vivos a los suyos, se dedicó a ayudar a los niños supervivientes. «No tenía esperanza, pero Azra se ha salvado y también mi nuera y mi mujer. Ahora rezo por que mi hijo también continúe con vida», declaró.