La reelección se complica

Leoncio González

INTERNACIONAL

Es arriesgado deducir del volantazo a la izquierda en el Senado francés que Sarkozy no tiene nada que hacer en las elecciones presidenciales de la primavera próxima. A diferencia de lo que ocurre en España, donde la Cámara alta se forma por sufragio directo, en Francia se renueva por medio de los votos de quienes ya tienen representación en municipios, departamentos y regiones. Por tanto, hay que ser cuidadoso en las conclusiones.

El giro no es consecuencia de un veredicto nuevo de los ciudadanos, sino la traducción diferida a escala nacional de las mayorías que en su momento arrojaron las últimas elecciones locales. Muy probablemente, además, no tiene tanto que ver con los avances que efectivamente experimentó la izquierda en esos comicios como con la división de los conservadores y un voto de castigo de numerosos cargos territoriales de la derecha, sacrificados por la política de austeridad del presidente, que han tenido ahora la oportunidad de vengarse.

Sin embargo, está fuera de discusión que el resultado crea una realidad política nueva que complica los siete meses que le quedan de mandato a Sarkozy. En conjunción con otros lastres, como los casos de corrupción que contaminan a personas de su entorno inmediato o las luchas intestinas que desangran sus filas, la nueva relación de fuerzas en el Senado puede enturbiar sobremanera su reelección.

Se ha plasmado a dos semanas de que los socialistas culminen el proceso de primarias en el que se embarcaron tras el escándalo sexual de Dominique Strauss-Kahn, por lo que puede servir de revulsivo para movilizar a sus bases y reforzar así las opciones del candidato que se imponga. Por otro lado, proporciona a la izquierda un escaparate para que se visualice un programa de gobierno alternativo.

Su dominio en la Cámara alta privará a los conservadores del rodillo que la condenaba a un estéril testimonialismo. Si además tiene el acierto de hacer cristalizar el malestar generado por la política de recortes sociales en torno a sus propuestas, las posibilidades de Sarkozy de mantenerse en el Elíseo caerán en picado.