Cae el Ourense de los demócratas

leoncio gonzález REDACCIÓN / LA VOZ

INTERNACIONAL

15 sep 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Para hacerse una idea de lo que significa la victoria del republicano Bob Turner en Nueva York hay que tener en cuenta que el denominado Distrito 9 venía siendo para los demócratas norteamericanos lo que todavía es hoy la provincia de Ourense para los populares gallegos: un fortín inexpugnable. Imaginemos, por tanto, la reacción que se produciría aquí en el caso de que Baltar perdiese la Diputación y comprenderemos mejor el estupor que recorrió EE.?UU ayer.

En las elecciones que le abrieron la puerta de la Casa Blanca, Obama le sacó once puntos de ventaja a su rival McCain, pero la peor noticia para el presidente no es que ese margen se haya volatilizado en un período tan corto sino las razones por las que se esfumó. El Distrito 9 es una zona en la que hay una importante comunidad judía y en la que también tiene destacada presencia la clase trabajadora blanca, dos de los segmentos tradicionalmente aliados del Partido Demócrata. La derrota de su candidato significa que han cambiado de bando o se han quedado en casa.

Para Obama no existe el consuelo de atribuir el retroceso a su hombre sobre el terreno. La defección judía está indicando que esta comunidad empieza a ser receptiva a la acusación republicana de que, en su afán por eliminar la brecha con el mundo musulmán, ha dejado desprotegido a Israel. La deserción de la clase obrera blanca es coherente con una caída de popularidad entre la población de esta raza que alcanza los 25 puntos en dos años, desde el 58 % de aprobación que tenía en el 2009 al 33 % actual.

Son indicios de que la coalición que lo llevó al poder se cuartea y de que la reelección se complica a medida que falta menos tiempo para ella.