Una sombra para la Libia pos-Gadafi

Miguel A. Murado

INTERNACIONAL

El asesinato del general Yunes habrá provocado algún que otro escalofrío a los miembros del Gobierno rebelde de Bengasi. Yunes era el ejemplo representativo de algo que han hecho casi todos ellos: cambiarse de bando. La única diferencia es que en el caso del general, esa meteórica transición del gadafismo al antigadafismo fue un poco menos creíble, porque tuvo lugar después de que lo capturasen los rebeldes. Si pudo salvar la vida fue porque quienes decidían habían vivido una peripecia parecida, y también porque Yunes permitía dar respetabilidad a su movimiento ante Occidente. Pero, como antiguo ministro del Interior, su pasado era demasiado notorio y alguien ha terminado por vengarse. Quizá es un aviso de lo que está por llegar.

La desaparición de Yunes no tendrá ningún efecto en la campaña militar, porque su título de comandante en jefe de los rebeldes era puramente teórico, pero sí hace planear una densa sombra sobre el futuro de Libia. Las masacres que están cometiendo milicianos rebeldes, incontrolados en su avance por el oeste, han hecho temer de repente a la coalición internacional que su apoyo pueda acabar sirviendo para perpetrar una matanza en vez de para evitarla. Irónicamente, estas noticias llegan justo cuando Amnistía Internacional acaba de entregar un informe en el que rectifica las primeras impresiones: al parecer, Gadafi no cometió crímenes en la escala de los que se han perpetrado en Siria o Yemen y su utilización de mercenarios o las violaciones sistemáticas han resultado ser bulos. Todo indica que Gadafi mantiene el apoyo de una parte de la población, sobre todo a partir de la intervención internacional, que empujó a muchos indecisos o contrarios hacia su bando.

Por eso, desde hace ya algunas semanas Occidente busca negociar una salida con Gadafi, al tiempo que intenta ralentizar el avance de los rebeldes. Es una vieja paradoja: el final de una guerra plantea tantas incertidumbres que casi se vuelve preferible que no termine demasiado rápido.