26 jun 2011 . Actualizado a las 06:00 h.
Las fuerzas de seguridad sirias impidieron ayer con tanques una procesión funeraria para enterrar a cuatro de los manifestantes que murieron abatidos el viernes. Los familiares de las víctimas tuvieron que enterrar sus cuerpos en Kiswa, cerca a Damasco, sin llevar a cabo la tradicional procesión previa. Al menos dieciocho tanques irrumpieron en el lugar y cientos de soldados se apostaron también en Barza, donde el día anterior murió un manifestante.
Las autoridades clausuraron además el uso de Internet y de móviles. Según la oposición, el viernes murieron al menos dieciséis personas.