Un médico egipcio con poco carisma

Anne-Beatrice Clasmann ESTAMBUL / DPA

INTERNACIONAL

a l Qaida tiene un nuevo líder: el doctor Ayman al Zawahiri, que procede de una familia cairota de renombre; es por lo menos igual de radical que su predecesor, Osama Bin Laden. Sus amigos de la infancia lo describen como un hombre independiente y solitario de gran inteligencia. En clase era el mejor en árabe e inglés.

En el mundo del terrorismo islamista, Al Zahawiri es el nuevo número uno absoluto: en la cúpula del grupo terrorista más peligroso del mundo da instrucciones a miles de extremistas que luchan contra los «líderes corruptos e infieles». Pese a ello, es poco probable que el cirujano egipcio logre alguna vez la importancia que tuvo el saudí Osama Bin Laden entre los años 2001 y 2010.

En primer lugar, porque la influencia de Al Qaida se redujo en los últimos años, ya que los revolucionarios árabes desplazaron ideológicamente a los terroristas. Y también, porque Al Zawahiri, pese a ser igual de rígido en cuestiones religiosas como lo fue Bin Laden, carece del carisma del millonario saudí.

Al Zawahiri parece más un obstinado clérigo del odio que un seductor capaz de reclutar a jóvenes para atentados suicidas. Y eso tiene mucho que ver con su biografía, pues al contrario que Bin Laden, que nunca pisó una celda, Al Zawahiri estuvo de joven en una prisión egipcia, una experiencia que al parecer lo radicalizó aún más.

Ayman al Zawahiri, que el domingo cumplirá 60 años, ejerció de médico en un acomodado barrio. Pero su admiración por el islam político no cesó. En 1973 se unió al grupo terrorista egipcio Yihad.

En 1981 fue encarcelado por sospechas de terrorismo. Fue condenado a tres años de prisión por posesión de armas. No se pudo probar su participación en el atentado contra el presidente Anwar al Sadat. Tras estancias en Arabia saudí, Chechenia y Europa, Al Zawahiri fue a parar a Peshawar (Pakistán), donde en 1987 conoció a Bin Laden. En 1998 formaron Al Qaida.