Erdogan arrasa, aunque deberá pactar la nueva Constitución turca

Ramón Santaularia ESTAMBUL / EFE

INTERNACIONAL

Revalida la mayoría absoluta gracias a los logros económicos

13 jun 2011 . Actualizado a las 09:54 h.

Los islamistas moderados del primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, revalidaron ayer una cómoda mayoría absoluta, con 326 escaños, en las elecciones generales celebradas en Turquía, pero insuficiente para cambiar la Constitución sin contar con el resto de los partidos del Parlamento. Ante sus seguidores, Erdogan calificó su victoria como una contribución «a la paz, la justicia y la estabilidad en la región y el mundo». «El vencedor es, sin duda, Turquía, tanto si votaron por el AKP o no. Turquía y la democracia vencieron de nuevo», afirmó el dirigente islamista.

Con el 95,1 % de las papeletas escrutadas, su Partido de la Justicia y del Desarrollo (AKP) obtuvo un 50,4 %. Su principal rival en la oposición, Kemal Kiliçderoglu, que dirige desde el 2010 el centroizquierdista Partido Republicano del Pueblo (CHP), consiguió un 25,8 %, seguido del derechista Partido de Acción Nacionalista (MHP) con un 13,1 % y los independientes agrupados en el Partido de la Paz y la Democracia (BDP) de los kurdos con un 6,2 %.

Estos cuatro partidos estarán representados en el Parlamento de 550 diputados en la próxima legislatura de cuatro años, durante la que Erdogan quiere redactar una nueva Constitución más acorde con la Turquía moderna que la heredada de los militares en los años ochenta. No obstante, los resultados indican que queda claro que deberá renunciar a plasmar el sueño de crear un Estado presidencialista al estilo francés en la nueva Carta Magna y que ahora deberá consensuar con otros partidos parlamentarios y someterla a un referendo popular.

Para actuar en solitario, el AKP debería haber logrado una mayoría absoluta aplastante de, al menos, dos tercios del Parlamento, o 367 escaños, cifra muy alejada de los 326 conseguidos ayer, aunque aquí puede aún haber una ligera variación.

La economía y el reparto del bienestar entre la población fueron algunos de los logros que supieron reconocer ayer los electores a este carismático dirigente. Así como la neutralización del otrora muy influyente estamento militar, dejando en el olvido la supuesta «agenda secreta» de Erdogan para islamizar Turquía.

Sin embargo, su retórica nacionalista de los últimos tiempos ha dañado su popularidad entre los votantes kurdos, que ayer lo castigaron en las urnas. En las provincias del sudeste, el AKP ha visto reducir su voto en beneficio de los independientes kurdos del Partido de la Paz y la Democracia (BDP), que pasó de 20 a 35 diputados. Los islamistas perdieron cinco escaños con respecto a los comicios del 2007.