Confusión total entre los aliados sobre el alcance y el mando de la misión en Libia
INTERNACIONAL
Italia amenaza con retirar sus bases si la OTAN no asume el mando de la operación
22 mar 2011 . Actualizado a las 09:37 h.La ofensiva aliada sobre Libia está abriendo grietas en la coalición contra Muamar el Gadafi, ante la falta de claridad sobre los objetivos de la acción militar y en quién debe recaer el mando. ¿Se trata de proteger a los civiles o de derrocar a Gadafi? ¿Se está sobrepasando el mandato de la ONU? Las respuestas de las distintas capitales a estas preguntas añadieron más confusión a la misión.
El primer ministro británico, David Cameron, se empleó ayer a fondo para mantener la unidad la coalición internacional. A las diferencias mostradas entre Londres y Washington sobre si Gadafi debe o no ser derrocado, se añadió ayer la falta de acuerdo sobre el papel que debe jugar la OTAN cuando se cumplen ya tres días de la operación Odisea al Amanecer.
El Reino Unido, EE.?UU. e Italia exigen que el mando de la operación pase al cuartel aliado, y Francia se opone. El Gobierno de Berlusconi fue muy claro: si las operaciones no pasan a la Alianza, Italia retomará el control de las bases que puso a disposición de la coalición. París tuvo que reconocer ayer que no hay un mando único y las operaciones se organizan «a nivel de ministerios de Defensa».
Cameron habló ayer con Amr Musa, tras mostrar el secretario de la Liga Árabe su preocupación por las bajas civiles causadas por la coalición. En la Cámara de los Comunes anunció que la intención es que la OTAN releve en los próximos días a EE.?UU. en la dirección y control de las operaciones.
En Chile, el presidente Barack Obama anunció que Washington transferirá el mando de la misión «en días, no en semanas», pero sin precisar a quién. Solo apuntó que «la OTAN debería estar involucrada» en la «siguiente fase».
La solución, según fuentes recogidas en el cuartel aliado por France Presse, pasa por «encontrar una fórmula que permita recurrir a los medios de la OTAN sin que aparezca su bandera».
El fantasma de Irak
Lo último que quiere Cameron es vivir con Libia el «factor Irak» que hundió la imagen de Tony Blair. Por este motivo y tras dos días de torpeza por parte de sus ministros, el premier utilizó su intervención ayer en la Cámara de los Comunes para establecer cuál es la postura oficial de su Ejecutivo con respecto al futuro de Gadafi: que continúe o no en el poder dependerá del pueblo libio, no de las fuerzas de coalición.
«Libia tiene que deshacerse de Gadafi, pero nuestra labor es imponer la resolución de la ONU», dijo Cameron. El claro rechazo a una posible actuación militar para derrocar al líder libio llegaba tras las desconcertantes declaraciones de su ministro de Defensa, Liam Fox, quien dijo que Gadafi era un objetivo legítimo, y el de Exteriores, William Hague, quien rehusó descartar que pudiera ser blanco de los bombardeos.
Un punto que fue refrendado desde Washington por el jefe del Pentágono, Robert Gates, quien calificó de «insensato» matar a Gadafi como parte de la operación militar aliada.
Defendiendo que no se podía dejar sola a Libia, el líder laborista, David Miliband, comparó a los rebeldes libios con los republicanos españoles, cuando solicitaron ayuda a Londres para hacer frente a la agresión del general Franco y no lo consiguieron.