Arabia Saudí pierde los nervios

Miguel A. Murado

INTERNACIONAL

15 mar 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Lo que anticipábamos aquí hace algunas semanas ya ha ocurrido: Arabia Saudí ha invadido Bahréin. Invadido es la palabra porque, aunque la retórica diga que esas tropas que ayer atravesaron el peaje de la autopista Al Fateh que une Arabia Saudí y Bahréin están ahí a invitación de las autoridades, hay razones para no creérselo del todo.

El Ejército de Bahréin se bastaba y sobraba para reprimir a los manifestantes si se tratase de eso. Da más bien la impresión de que Arabia Saudí ha perdido finalmente los nervios y ha decidido hacerse con el control de la situación usando al Consejo de Cooperación del Golfo como hoja de parra.

Riad llevaba semanas viendo con preocupación cómo las protestas en Bahréin se iban extendiendo a su propia (y discriminada) minoría chií en el este del país (un 15 por ciento del total), que es, además, donde está el petróleo. Pero lo que les ha empujado a actuar de inmediato es, seguramente, el rumor de que el más o menos moderado príncipe Salman, que es quien gobierna ahora en Bahréin, estaría a punto de aceptar las exigencias de la oposición.

Es muy posible que esta invasión esté pensada también para apartarle a él del poder a beneficio del duro primer ministro Jaled Bin Ahmed, una idea que los saudíes acariciaban ya antes de las protestas, si hemos de creer las filtraciones de Wikileaks.

Si el modelo funciona, Omán será el siguiente, pero estamos ante una reacción de pánico que puede resultar muy mal. La operación se hace al precio de desautorizar para siempre a familia real de Bahréin, condenada a depender para siempre de la protección saudí. Ahora ya solo es cuestión de cuánta represión será necesaria para mantener la situación, pero también de cuánto tiempo se podrá mantener. Se ha cruzado una línea roja, y no es solo la del peaje de la autopista Al Fateh.