La plaza Tahrir exige al Ejército egipcio que garantice la transición

Dave Clark, Susana Samhan EL CAIRO / AFP, EFE

INTERNACIONAL

Un clérigo exiliado pide a musulmanes y cristianos que trabajen juntos

19 feb 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Centenares de miles de manifestantes - millón y medio, según algunas fuentes- volvieron ayer a la plaza Tahrir de El Cairo, esta vez para festejar la caída hace una semana de Hosni Mubarak y mantener la presión sobre el Ejército para que libere a los detenidos y garantice una verdadera transición democrática.

En el día de la victoria, la plaza centro de 18 días de revuelta se tiñó de rojo, blanco y negro, los colores de la bandera egipcia. «Es una fiesta, estamos muy contentos, Mubarak se fue. Creo que vamos a volver todas las semanas, todos los viernes», declaró Naser Mohamed, de 50 años. También sirvió para orar por los 365 muertos «por la libertad».

Uno de los momentos más emotivos fue cuando el prestigioso clérigo egipcio Yusuf al Qardawi pronunció el sermón del viernes en Tahrir, tras tenerlo prohibido durante treinta años en su país. En cuanto apareció en la plaza, los presentes lo vitorearon, irrumpieron en aplausos e incluso muchos lloraron. El mediático teólogo suní -su programa en Al Yazira tiene una audiencia de 40 millones- pidió a musulmanes y cristianos que trabajen juntos y que el Ejército entregue el poder a los civiles. También llamó a los dirigentes árabes a que «no detengan la historia». «Mi mensaje es que no lancen discursos vacíos, sino que entablen con sus pueblos un diálogo constructivo», dijo el teólogo, muy influyente entre los Hermanos Musulmanes desde su exilio en Qatar.

Un cordón militar verificó la identidad de los manifestantes en los accesos a la plaza, rodeada por tanques. Pero el Ejército también participó en la fiesta.

Concentración pro Mubarak

A unos kilómetros de allí, varios centenares de personas se congregaron para expresar su afecto por Mubarak. «Mubarak, te amamos. No te olvidaremos nunca», gritaron los manifestantes, que mostraban retratos del ex jefe de Estado y agitaban banderas egipcias.

La coalición de los jóvenes de la revolución, que desencadenaron la revuelta, aprovechó el día para para reclamar «la liberación inmediata de todos los detenidos» durante las manifestaciones y el reemplazo del actual Gobierno, formado poco antes de la caída de Mubarak y encargado por los militares de gestionar los asuntos corrientes.

Según Gamal Eid, un abogado de una red árabe de derechos humanos, «cientos de personas están detenidas» y algunas de ellas, por el Ejército. «Si los detenidos no son liberados, sin hablar de prisioneros políticos más antiguos, esto demostraría que el Ejército no es sincero en sus promesas», dijo.