Un final aún por escribir

INTERNACIONAL

Por fin la plaza de la Liberación pudo cantar victoria después de dieciocho días de revolución pacífica que quedará inscrita en los libros de Historia del siglo XXI. Un primer capítulo, cuyo final en el mundo árabe todavía está por escribir.

Mubarak se vio abocado a aceptar lo que ya estaba planeado para él. Tras la situación insostenible del jueves, el rais tenía la batalla pérdida por el golpe blando dado por los militares y la movilización de la calle. Tras sus dudas, el Ejército optó por el cambio democrático de la mano de Washington, del que recibe una sustanciosa ayuda desde la firma de la paz con Israel -1.300 millones de dólares solo este año-. Esta revolución supone un punto y aparte en el complicado tablero de Oriente Medio y obliga a mover ficha a las capitales árabes, e incluso Israel. Una ola de democratización que puede que no haya hecho más que comenzar.