Gobierno y oposición egipcios pactan reformar la Constitución

e. rubio, hania el malawani EL CAIRO / EFE, AFP

INTERNACIONAL

Los Hermanos Musulmanes consideran que el acuerdo es insuficiente

07 feb 2011 . Actualizado a las 09:38 h.

La revuelta egipcia saltó ayer de las calles a los despachos, con el inicio del diálogo entre el vicepresidente del país, Omar Suleimán, y los grupos opositores, para sentar las bases de lo que deberá ser la transición a la democracia.

La reunión dejó una imagen sin precedentes en la historia reciente de Egipto: en la cabecera de una mesa ovalada, bajo un gran retrato del presidente Hosni Mubarak, se situó Suleimán, y a sus lados los representantes de las principales fuerzas opositoras, incluidos los ilegalizados Hermanos Musulmanes. El Gobierno reconoció como «legítimas» las demandas de los cientos de miles de egipcios que han salido a las calles desde el 25 de enero, y se comprometió a negociar reformas constitucionales y a poner fin a la Ley de Emergencia, en vigor desde 1981.

Mandatos y candidatos

En un comunicado difundido a la salida de la reunión, se especificó que se modificarán los artículos 76 y 77 de la Carta Magna, que estipulan los requisitos para ser candidato presidencial y el número de mandatos a los que puede optar el jefe de Estado.

Los acuerdos pretenden «una transición pacífica del poder dentro del marco constitucional», según el comunicado, que anuncia la creación de una comisión de representantes judiciales y políticos que presentarán un informe antes de marzo con sus propuestas.

Después del viernes, que había sido bautizado como el día de la salida por los manifestantes, el régimen de Mubarak ha conseguido recuperar la iniciativa política y parece haber persuadido a la oposición de que tendrá que negociar para conseguir resultados.

En el diálogo ha asumido un papel preponderante Suleimán, que se consagra como el encargado de liderar la transición y a quien muchos reclaman que sustituya ya a Mubarak al frente del país. Ayer rechazó la propuesta de la oposición de que asumiese el poder.

Sin embargo, la principal fuerza de oposición, los Hermanos Musulmanes, ha puesto entre paréntesis los avances logrados ayer al destacar que los acuerdos son «insuficientes».

«La reunión fue solo un primer paso para examinar al régimen y ver si realmente tiene buenas intenciones», afirmó el dirigente de la organización islámica Saad Katatni. El grupo, que hasta ahora se había negado a sentarse a negociar con los miembros del Gobierno, justificó su cambio con el argumento de que busca «dar garantías a los derechos de la revolución».

El Baradei, al margen

Para los Hermanos Musulmanes, tradicionalmente perseguidos por las autoridades, Egipto vive «en una nueva legitimidad», puesto que el régimen de Mubarak «ya no existe, y si existe, es tan solo de una manera física», según Katatni.

En el diálogo participan también el partido Wafd (liberal) y el Tagamu (izquierda), miembros de un comité de los grupos prodemocracia que lanzaron el movimiento de protesta que exige la salida de Mubarak, así como figuras políticas independientes y empresarios.

Quien no fue invitado al diálogo fue Mohamed el Baradei, premio Nobel de la Paz y figura de la oposición que exige que Mubarak se vaya como condición para cualquier diálogo.