Trece muertos y 1.500 heridos en los enfrentamientos entre leales a Mubarak y detractores
04 feb 2011 . Actualizado a las 09:16 h.El caos y la anarquía se adueñaron ayer de las calles de El Cairo con nuevas embestidas de los conocidos como baltaguia (matones) y partidarios de Mubarak contra los opositores que resisten en la plaza Tahrir. Los disturbios se propagaron por diferentes barrios de la capital de Egipto, que fue escenario de tiroteos, agresiones con arma blanca y atropellos por vehículos incontrolados.
Los detractores de Mubarak se mostraron furiosos por el desamparo al que los ha sometido el Ejército con su inacción. En paralelo a los disturbios, se sucedieron las noticias difundidas por las autoridades con el aparente objetivo de aplacar los ánimos de los manifestantes en contra de Mubarak.
El primer ministro, Ahmed Shafiq, se disculpó por la ola de violencia que en 24 horas deja trece muertos y 1.500 heridos, según las autoridades, y prometió una investigación. Otras fuentes elevan a varias decenas los muertos en los enfrentamientos. La última víctima mortal fue un extranjero que murió golpeado, según informaron un testigo y los servicios de atención médica. No se informó de su nacionalidad.
Disparos indiscriminados
Poco antes del amanecer, varios desconocidos, situados en un puente que cruza uno de los laterales de la plaza Tahrir, comenzaron a disparar indiscriminadamente contra la gente que se encontraba allí. Algunos testigos dijeron que solo utilizaron armas cortas, pero otro afirmó que había visto un rifle. Los disparos se efectuaron sin que el Ejército, que custodiaba con sus tanques ese lugar, pudiera parar el tiroteo, que se prolongó durante más de media hora.
«Conseguimos detener a dos. Nos estaban disparando policías de civil y presos que han sido liberados», afirmó el doctor Abdel Rahman. La mayoría de las víctimas, con heridas en la cabeza, el pecho y las extremidades, llegaron al puesto de Rahman para recibir los primeros auxilios, pero cinco de ellos perecieron, y entre doce y quince resultaron heridos.
Unos cincuenta militares se desplegaron finalmente por la mañana para crear una zona de seguridad entre los dos bandos, pero los partidarios del régimen lograron desbordarla y volvieron a atacar a pedradas a los opositores. En un nueva tentativa de separar a los dos campos, los tanques hicieron retroceder a los pro Mubarak.
Anoche se respiraba una tensa calma en el plaza Tahrir, palabra árabe que significa liberación.
El vicepresidente egipcio, Omar Suleimán, atribuyó los choques entre manifestantes a un complot y pidió que fueran liberados los detenidos que no estuvieron «involucrados en actos criminales». No se han facilitado cifras actualizadas de detenciones desde que se inició la revuelta, pero se ha avanzado la de al menos 1.000 personas arrestadas la semana pasada.
Negando lo evidente, el primer ministro Shafiq aseguró que ignoraba si los ataques habían sido organizados y lamentó la falta de policías para mantener la seguridad. «No sé si fue organizado o espontáneo», dijo. «Hubo enfrentamientos. Parece ser que llevaban armas».
La compañía británica de telefonía Vodafone denunció ayer que el régimen de Mubarak la ha obligado a enviar mensajes de texto a la población desde el inicio de las protestas.