Un año en espera del siguiente

Miguel A. Murado

INTERNACIONAL

Camino del crucial 2012, el comienzo del eclipse de Sarkozy, Merkel, Obama o Berlusconi abrirá las carreras por el poder en Gobiernos y partidos

30 dic 2010 . Actualizado a las 18:49 h.

El año 2011, con sus cuatro cifras que suman cuatro y sus dos grupos de guarismos que suman dos, tiene todo el aspecto de entrañar algún enigma cabalístico. Sin embargo, no parece que lo que anuncie sea el fin del mundo. Al menos en lo que se refiere a la política internacional se presenta continuista: una transición entre los años más duros de la crisis y la lenta recuperación que se aguarda para el 2012. Sobre todo, será un año preelectoral, en espera de la oleada de comicios importantes que hay previstos para dentro de algo más de un año en Francia, España, Italia, México y Estados Unidos, entre otros países.

Es por esto por lo que, en principio, no está previsto el relevo de ninguno de los pesos pesados que dominan la escena internacional en estos momentos. No hay elecciones a la vista para Sarkozy, Berlusconi, Angela Merkel, Obama, Hugo Chávez o Putin. Sin embargo, a lo largo de este 2011 veremos el comienzo del eclipse para casi todos ellos, camino del año que realmente va a ser crucial, el 2012. Este fin de ciclo se dejará ver en forma de conflictos internos y carreras por el poder en los Ejecutivos y los partidos políticos.

Estrellas que se apagan

Este año veremos materializarse en Rusia la rebelión de Medvédev frente a su padrino Putin, en un pulso que se resolverá a favor de este último. Sarkozy resistirá en el poder, aunque a lo largo de este año surgirá ya un candidato alternativo en su partido. Lo mismo le sucederá a Merkel, cuya estrella se irá apagando rápidamente en el curso del año. La tantas veces anunciada caída de Berlusconi es imposible de predecir pero, si se produce, ello no supondrá el ascenso de la izquierda, sino el regreso de una complicada coalición, en este caso de la derecha neofascista de Fini, los restos de la Democracia Cristiana y algunos tránsfugas.

Tampoco Obama, en Estados Unidos, tendrá fácil postularse como candidato para las elecciones del 2012. A lo largo del año se manifestará su ruptura con Hillary Clinton y la salida de esta del Departamento de Estado para disputarle el liderazgo demócrata. Sin embargo, esto no será nada, comparado con la batalla que se desatará a lo largo del 2011 por la candidatura republicana, una batalla que conducirá a la formación de una tercera candidatura por Sarah Palin sin mayores posibilidades de éxito.

En Turquía, Erdogan logrará un tercer mandato electoral, y en un contexto mucho menos democrático, Xi Yinping se preparará para suceder a Hu Yintao en la cúpula del poder en China, aunque esto no ocurrirá tampoco hasta finales del 2012. Mientras tanto, en enero comenzará a romperse la alianza entre Estados Unidos y China, por lo que cabe esperar una guerra comercial y tensiones respecto a la deuda americana.

Zonas calientes

En la guerra de Afganistán veremos una ofensiva de las fuerzas de la coalición tan pronto llegue la primavera. Esto permitirá a los aliados declarar el país pacificado a la altura del verano y comenzar una negociación directa con los talibanes para alcanzar un acuerdo garantizado por Pakistán.

La tan temida guerra entre las dos Coreas no estallará tampoco este año (y ya van 57). El poder en Corea del Norte pasará de manos de Kim Yong Il a su hijo Kim Yong Un, pero en la práctica el país lo gobernarán los militares. Habrá una nueva prueba nuclear, o más probablemente de misiles balísticos en el mar de Japón. No habrá negociación bilateral Corea del Norte-Estados Unidos, pero sí una mediación china que reducirá la tensión a cambio de un levantamiento paulatino de las sanciones económicas.

En Oriente Medio tampoco habrá un ataque militar a Irán, a pesar de las presiones de Israel sobre la Casa Blanca en este sentido. Lo que sí es posible es que el Ejecutivo israelí recurra a una guerra limitada en el verano contra Líbano, o al menos a una operación muy violenta de distracción contra Gaza. El proceso de paz dejará de ser un referente en la diplomacia y este año veremos a los palestinos buscar directamente su legitimación en las organizaciones internacionales, muy especialmente de la UE. Pero tampoco declararán un estado independiente como ha prometido el Gobierno de Mahmoud Abbas.

En Iraq, el Gobierno de coalición formado por el primer ministro Nuri al Maliki sobrevivirá tan solo unos meses antes de entrar en crisis debido a los conflictos internos entre suníes y chiíes, y sobre todo entre las dos principales facciones chiíes, una de las cuales abandonará el Ejecutivo. Pero no habrá un regreso a la guerra civil. El país que puede derrumbarse en la zona: Yemen.

Donde sí es muy posible que veamos conflictos más graves será en África. La crisis de Costa de Marfil provocará violencia en los primeros meses del año, y puede que incluso conduzca a un golpe de Estado, aunque no degenerará en una guerra civil abierta. Sin embargo, la inestabilidad se contagiará a Nigeria, Liberia y Sierra Leona en forma de violencia intercomunitaria y actividad guerrillera, sobre todo en el delta del Níger. Más probable aún es una guerra en Sudán hacia el verano, tanto en Darfur como en el sur del país.

Y la última predicción: buena parte de las predicciones que se hagan antes de comenzar el año resultarán equivocadas (incluidas estas).