Jóvenes que perdieron toda la fe en el sistema

Takis Tsafos ATENAS/DPA.

INTERNACIONAL

Buscan derribar el sistema y sembrar el caos y el terror. Grecia ha venido sufriendo los últimos años la acción cada vez más violenta de radicales, que esta semana ampliaron su radio de acción con el envío de paquetes bomba. «Los he visto y, para decir la verdad, me dieron miedo», admite el veterano anarquista T.?D. «Estos jóvenes perdieron toda fe en la política y sienten un odio terrible contra el sistema».

La primera gran ola de violencia tuvo lugar en diciembre del 2008, en respuesta a la muerte de un joven al que disparó un policía. La escalada tuvo otro punto de inflexión en junio del 2009, con el asesinato de un agente. Este año se sucedieron bombas contra comisarías, bancos y edificios públicos. En junio, una carta bomba mató a un secretario del Ministerio de Orden Público.

Todas esas acciones, sin embargo, tuvieron una repercusión limitada a la propia Grecia. Hasta esta semana. Los envíos de explosivos a embajadas volvieron los ojos del mundo hacia Atenas e hicieron saltar la pregunta: ¿quiénes son los autores?

Hijos de familias ricas

Los expertos coinciden en que la izquierda radical y anarquista griega es heterogénea. Por un lado, incluye a jóvenes sin perspectivas en un país muy golpeado por la crisis. Por otro, hay hijos de familias ricas que quieren impulsar una sociedad nueva. En ese mar de descontento pescan organizaciones clandestinas como Acción Popular, Lucha Revolucionaria o Secta de los Revolucionarios. Los une la convicción de que el sistema capitalista es el origen de todos los males en Grecia y en la UE.

Los explosivos de esta semana fueron atribuidos a la Conspiración de las Células de Fuego, que aprovechó agujeros en los sistemas de seguridad. «Tengo que decir que son muy inteligentes, pero también muy simples. Lograron titulares en el mundo y esperan movilizar a simpatizantes en el resto de Europa», dijo la experta antiterrorista griega Mairy Bossi.

Se cree que hay grupos anarquistas de numerosos países de la UE conectados entre sí. «Están absolutamente convencidos de que el colapso del sistema es inminente. Viven con esta ilusión. Y al ser detenidos se sienten héroes», continuó Bossi.