El paquete bomba recibido ayer en la Cancillería de Berlín y dirigido directamente a Angela Merkel fue enviado desde Grecia, confirmó el ministro alemán de Interior, Thomas de Maizière. Se trata de un material explosivo de la misma fabricación y apariencia que el enviado por la mañana a la embajada de Suiza en Atenas.
De Maizière comunicó también que el paquete destinado a Merkel, que ayer se encontraba en Bruselas, fue enviado hace dos días por transporte aéreo desde Atenas. El ministro subrayó que no se tiene ningún indicio de que el envío tenga alguna relación con los paquetes explosivos provenientes de Yemen hallados hace cuatro días. Según trascendió, en el remite del envío figuraba el Ministerio de Economía de Grecia.
Según un portavoz, en el mismo control postal de la Cancillería se detectó algo sospechoso en el paquete, por lo que se interceptó para ser analizado por expertos artificieros, que poco después confirmaron que portaba explosivo. Nadie resultó herido durante el análisis y la posterior detonación, aunque según se dijo, el artefacto podría haber causado daños personales y materiales.
La Cancillería, frente al Reichstag, una zona en la que se concentran cientos de turistas, no fue evacuada. Tampoco se formó ningún gabinete de crisis. «Todo salió según lo planeado», indicaron fuentes oficiales.
Las primeras sospechas del Gobierno alemán se centraron ya en Grecia, que se ha visto sacudida desde el lunes por una serie de envíos bomba o ataques contra embajadas extranjeras, atribuidos a un grupo anarquista de extrema izquierda. El diario «Süddeutsche Zeitung» había alertado, poco después del hallazgo, de que el responsable podría ser un grupo de radicales griegos de izquierda en contra del sistema financiero mundial.